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DEFORMIDADES ESQUELÉTICAS. DISTROFIA MUSCULAR Y LITIASIS: FACTORES LITOGÉNICOS Y DIFICULTADES TERAPÉUTICAS R. MONTERO RUBIO, J.J. PEREZ PEREZ, I.
JIMENEZ JIMENEZ, Mª.J. CANCHO GIL, C. GONZALEZ ENGUITA, R. VELA NAVARRETE
Cátedra y Servicio de Urología. Fundación "Jiménez
Díaz". Universidad Autónoma. Madrid.
PALABRAS CLAVE:
Cifoescoliosis. Distrofia muscular. Litogénesis. Terapéuticas:
Cirugía, URS, NPL y LEOC.
Actas Urol Esp. 23 (10): 853-858, 1999
RESUMEN
La distrofia muscular, tipo
Duchenne, que cursa con cifo-escoliosis, debilidad muscular progresiva y
fatiga anormal de los músculos, provoca un síndrome de inmovilización
con aumento de la reabsorción ósea e hipercalciuria. La deformidad torácica
acompañante altera la capacidad respiratoria, provoca insuficiencia
pulmonar, acidosis y orinas ácidas. La cifo-escoliosis dorsolumbar, muy
grave en ocasiones, altera la situación del aparato urinario superior, y
el transporte de orina se ve influenciado (estasis). Así, la
hipercalciuria, la acidosis urinaria, el estasis y la infección,
determinarían la formación de la litiasis urinaria que puede originarse
en estos pacientes.
MATERIAL Y MÉTODOS: Hemos
tenido ocasión de atender varios pacientes (quince) afectos de miopatías
(Enf. Duchenne, Miastenia gravis...) o deformidades esqueléticas graves
con litiasis renal metabólica (piélica o calicilar). Otros, con secuelas
esqueléticas post-traumáticas (paraplejía, hemiplejía,...), poliomielíticas
o de Mal de Pott, con litiasis séptica. Evaluados todos los posibles
tratamientos, incluida la LEOC, se optó por esta técnica por ser la
menos agresiva. La cirugía clásica, la percutánea o la endoscopia,
auguraban problemas técnicos en el abordaje de la litiasis. El caso que
ilustra el tema -Distrofia Muscular de Duchenne- con litiasis renal
bilateral, y el resto que se presentan, pretenden reflejar la complejidad
terapéutica de estos pacientes incluida la LEOC.
RESULTADOS: La escoliosis no ha
sido obstáculo técnico, al poder colocar a los pacientes en posición
lateral/oblicuo y ubicar así el cálculo en el punto correcto para su
litotricia. La eliminación de los fragmentos ha sido fácil, sin
complicaciones obstructivas, a pesar de la gran inmovilidad que estos
pacientes sufren.
CONCLUSIÓN: El síndrome de
inmovilización, la acidosis, el estasis y la infección, podrían
conjuntamente determinar los mecanismos de litogénesis en pacientes
afectos de enfermedades musculares o deformidades esqueléticas graves con
litiasis renal. La LEOC tiene su oportunidad en casos graves, donde también
otras técnicas, incluyendo la cirugía, plantean dificultades
importantes.
Los pacientes dismórficos, con
anomalías anatómicas graves, deformaciones esqueléticas,... que padecen
litiasis urinaria, siempre plantean dificultades a la hora de la
intervención1. Son problemáticos para la
cirugía la colocación en la mesa quirúrgica, la exposición de la
anatomía, el abordaje del órgano,... y problemáticos para técnicas
endoscópicas, cuando no permiten la posición de litotomía. Fueron
pacientes con contraindicación absoluta en los comienzos de la LEOC,
junto a los obesos o las personas de gran volumen2.
Hoy en día siguen siendo pacientes
más complejos de tratar que otros, pero no imposibles. En este aspecto el
tipo de litotritor es determinante tanto en el diseño como en el tipo de
localización, radiológica o ecográfica. Por lo tanto, serán
subsidiarios de LEOC si su patología litiásica lo es, y si se dispone de
la tecnología adecuada.
Apenas hay referencias escritas
sobre la influencia de estas anormalidades anatómicas (congénitas o
adquiridas), en la formación de la litiasis urinaria que pueden padecer.
La oportunidad de tratar varios pacientes con esta problemática, ha
supuesto para nuestro grupo un interés en profundizar en la etiopatogenia
de esta litiasis, si junto a los factores de riesgo metabólico, que todo
paciente litiásico puede tener, estos pacientes reúnen otros factores en
relación a su problemática osteo-muscular. Es conocido que los parapléjicos
que realizan cateterismos vesicales, llevan sonda permanente o tienen
residuos post-miccionales importantes, desarrollan episodios de infección
urinaria que pueden originar litiasis.
Este trabajo se ilustra con algunos
casos. Las dificultades terapéuticas que estos pacientes tienen,
independientemente del tipo de cálculo que posean, se le han presentado a
la LEOC y a cualquier otro método que se hubiera elegido (cirugía, URS,
NPL). La LEOC, como para el resto de los pacientes litiásicos, ha sido el
método menos agresivo que se les podía ofrecer.
MATERIAL Y MÉTODOS
En la Unidad de Litiasis-Litotricia
de la FJD (1991-1998) hemos tenido la oportunidad de atender a varios
pacientes (quince) afectos de lordosis, escoliosis, cifo-escoliosis,
distrofia muscular, poliomielitis, "Mal de Pott", paraplejia,
miastenia gravis, secuelas óseas post-traumáticas por accidente de tráfico,...
con litiasis urinaria, que podían, por su anatomía, presentar
dificultades terapéuticas.
El caso que se detalla ilustra el
tema de este trabajo.
CASO CLÍNICO
Mujer, de 30 años, afecta de
distrofia muscular congénita y progresiva, tipo Duchenne, diagnosticada
en su primer año de vida. Camina en silla de ruedas por graves
alteraciones músculoesqueléticas propias de la enfermedad:
cifo-escoliosis marcada dorso-lumbar, debilidad muscular por distrofia
severa en MMII, secuelas de fracturas traumáticas a nivel del fémur y la
clavícula...
Entre sus antecedentes destacan
episodios de insuficiencia e infección respiratoria secundaria, dolor
facial secundario a disfunción de ATM Dcha, colecistectomía por
colangitis y litiasis biliar. En la colecistectomía sufrió graves
problemas respiratorios en la desintubación anestésica.
Había tenido un cólico renal
izquierdo no expulsivo hacía 15 años, episodios ocasionales de infección
urinaria (cistitis), a gérmenes habituales, en una ocasión a pseudomona,
y estaba diagnosticada de inestabilidad vesical, actualmente en
tratamiento farmacológico.
Después de varios cólicos renales,
se reconoce una litiasis renal bilateral (calicilar inferior dcha. de 0,5
cm, y otra en pelvis renal izda. de 1,5 cm) con normofuncionalidad renal
bilateral, moderada ectasia pielocalicial izda. y permeabilidad completa
ureteral (Figs. 1, 2 y 3). Se valora la oportunidad de cirugía,
convencional o percutánea, sobre la litiasis izquierda. Ambos
procedimientos se desestiman como primera opción por las características
anatómicas de la paciente y el accidente anestésico anterior
(colecistectomía).
Se nos solicitó LEOC, después de dos sesiones realizadas en otro centro, habiéndose conseguido algún cambio en el tamaño y forma del cálculo, pero no su fragmentación completa. Se realizan dos LEOC sobre el cálculo renal izdo. sin catéter "Doble J" por imposibilidad absoluta de la posición de litotomía, y otras dos sobre fragmentos detenidos a nivel ureteral (Figs. 4 y 5). El cálculo calicial inferior renal dcho. ocasiona un cólico renal, y se trata con LEOC a nivel del uréter lumbar.
La paciente se ha colocado en el litotritor siempre en posición lateral y oblicua, en función de la situación de los cálculos. El sistema de localización empleado ha sido el radiológico (Modulith SL 20®). El resto de las LEOCs se ha realizado a la manera habitual (ambulatoria, con analgesia intravenosa...). De la misma manera se han tratado: – Una paciente con miastenia gravis y litiasis en pelvis renal dcha. – Una paciente con poliomielitis que camina con muletas, y litiasis coraliforme unilateral. – Un paciente con cifo-escoliosis dorso-lumbar por TBC ósea o "Mal de Pott" y litiasis ureteral. – Un paciente con secuelas óseas graves en los huesos de la pelvis por accidente de tráfico y litiasis vesical. – Dos pacientes con secuelas óseas en ambas caderas post-traumáticas y litiasis renal. – Un paciente dismórfico y litiasis ureteral. – Cinco pacientes con escoliosis marcada y litiasis renoureteral. – Dos pacientes con lesiones neurológicas graves: paraplejia y tetraplejia con litiasis renal séptica. El paciente parapléjico padece litiasis coraliforme completa y está actualmente en tratamiento con LEOC como monoterapia. El tetrapléjico, portador de marcapasos diafragmático, fue intervenido quirúrgicamente de litiasis coraliforme, y está siendo tratado de litiasis residual calicilar con LEOC. RESULTADOS En el caso que ilustra el trabajo (distrofia muscular de Duchenne y litiasis renal bilateral) el resultado fue positivo. En varias LEOC (cuatro) se logró fragmentar todo el cálculo piélico, y el otro calicilar del riñón derecho que se puso sintomático (ureteral) durante este tiempo. La eliminación de los fragmentos fue fácil y sin complicaciones. No hubo episodios febriles ni dolorosos. Los resultados de los otros casos de litiasis presentados, dependieron más de su enfermedad musculo-esquelética que del tipo de cálculo que tenían. Así: – La paciente de la miastenia gravis con cálculo en pelvis, ha precisado 2LEOC y le resta un fragmento en cáliz inferior asintomático de 0,5 cm. – A la paciente de la poliomielitis, con cálculo séptico pseudocoraliforme se le colocó catéter ureteral "Doble J". Se trató con 4LEOC, restándole litiasis residual en cáliz inferior asintomática en ausencia de infección urinaria. Este resultado es coincidente con nuestra experiencia en el tratamiento del cálculo coraliforme séptico con LEOC3. – El paciente afecto de lesiones TBC óseas vertebrales ("Mal de Pott"), y el dismórfico con litiasis ureteral, están libres de cálculos. – El paciente con litiasis vesical, y graves secuelas óseas en pelvis post-accidente de tráfico (sonda vesical permanente), está resuelto. Otros dos pacientes, con graves secuelas óseas de cadera post-traumáticas y litiasis renal, tienen litiasis papilar y siguen tratamiento farmacológico. Habían sufrido cólicos y expulsión de cálculos. – Cuatro de los cinco pacientes con escoliosis marcada y litiasis renoureteral, se resolvieron y están libres de residuales. El otro paciente, con gran masa litiásica en pelvis y cáliz superior, quedó resuelto después de 4LEOC. Le resta litiasis residual asintomática y estéril. – El paciente parapléjico y el tetrapléjico, con litiasis séptica, siguen tratamiento con LEOC actualmente. DISCUSIÓN Las graves deformidades esqueléticas costovertebrales o del cinturón pélvico, congénitas o adquiridas (traumáticas, infecciosas, poliomielíticas,...), así como aquellas enfermedades neuromusculares que cursan con distrofia y debilidad muscular progresiva, pueden cursar con alteraciones urodinámicas del aparato urinario superior y litiasis. La formación de cálculos urinarios en este tipo de pacientes no está expresamente documentada en la literatura, ni siquiera aparece en el capítulo de "Formas especiales de litiasis urinaria", donde se recoge la patología litiásica "rara" o no habitual4,5. Sea por la escasez de casos, o porque realmente no constituyen una entidad litiásica a diferenciar, la realidad es que son pacientes difíciles de tratar y lo han sido siempre, por lo que creemos se debe considerar, no solo la terapéutica de la litiasis que les afecta en un momento dado, sino también su etiopatogenia, con el fin de evitar nuevos cuadros, tan terribles en algunas ocasiones. Habitualmente desarrollan cálculos de Fosfato, Fosfato amónico magnésico y Carbonato apatita (cálculos de infección), y con menor frecuencia cálculos metabólicos de Oxalato cálcico, por mecanismos etiopatogénicos diferentes6,7. Los pacientes con dificultad de vaciado vesical (tetra-parapléjicos, y otros), que viven con sondas permanentes o con cateterismos vesicales intermitentes, pueden desarrollar litiasis vesical y coraliformes en las cavidades renales como consecuencia de la infección urinaria (litiasis séptica). En los pacientes con distrofia y debilidad muscular progresiva, que caminan en silla de ruedas, o con ayudas ortopédicas (muletas), predomina en ellos el síndrome de inmovilización donde está aumentada la reabsorción ósea de calcio. La hipercalciuria secundaria puede facilitar la formación de litiasis oxalo-cálcica (metabólica)6,7. El mecanismo por el que la inmovilización puede llegar a producir una litiasis en el aparato urinario no está claro, y sobre todo parece multifactorial. Principalmente se produce una importante desmineralización del esqueleto, aumento de la reabsorción ósea de calcio, y consecuentemente excesiva eliminación de éste por orina (hipercalciuria). Con el fósforo ocurre lo mismo de manera más moderada. Otros factores serían: cambios en la concentración o excreción de ácido cítrico, cambios en el ph urinario (siempre alcalino) y la presencia de infección urinaria6,7. En las graves deformidades costo-dorso-lumbares (lordosis, cifosis, escoliosis), al tener que acomodarse el aparato urinario a la angulación propia de este esqueleto, se altera el flujo urinario con el consiguiente estasis de orina. El estasis urinario origina una permanencia prolongada de la orina en el aparato urinario, lo que favorece la precipitación de iones de calcio y su aglutinación alrededor de un núcleo proteico, con el resultado final de un cálculo. Estos pacientes suelen tener disminución de la capacidad torácica y problemas respiratorios (insuficiencia, infecciones,...)8,9. Las crisis respiratorias cursan con acidosis urinaria, es decir con orina excesivamente ácida (ph < 5), donde es fácil que precipite el oxalato cálcico6. El tratamiento de la litiasis en este tipo de pacientes, con una anatomía particular, está al igual que la etiopatogenia poco referenciado10,11. El aparato urinario se acomoda y se adapta a la posición que le obliga la estructura corporal que lo acoje (Fig. 2). La cirugía para este tipo de cálculos ha sido, y es compleja ya que los pacientes presentan dificultades en muchos momentos, desde su colocación en la mesa quirúrgica (lateral/oblicuo), el acceso a través de la vía clásica de lumbotomía o por vía anterior, la exposición de la anatomía hasta el abordaje renal o la propia extracción del cálculo. La situación más compleja es cuando el riñón litiásico, es el de la concavidad (Fig. 2). Como señalaba el Prof. Gil Vernet hace años (1965)12, son pacientes rechazados habitualmente por muchos centros por la complejidad de su patología. En uno de sus trabajos13, y tras una dedicación definida a esta patología, indicaba que la vía de abordaje más idónea sería la vía posterior (Fig. 6).
El estudio de las alteraciones del espacio lumbar de los pacientes con deformidades de la columna vertebral15, y la experiencia desarrollada en el acceso de lumbotomía vertebral posterior, permitió al Prof. Gil Vernet concluir que el acceso al riñón por vía posterior en pacientes con cifo-escoliosis, debería hacer la cirugía más fácil (Fig. 6). En los pacientes escolióticos, la contracción de los músculos de la convexidad provoca hipertrofia, y en este lado la PVL puede resultar imposible. En el lado de la concavidad la acción disminuida de los músculos provoca atrofia de los músculos sacrolumbar y cuadrado lumbar, lo que facilita el acce- so posterior al riñón de ese lado. En la cifosis lumbar o dorsolumbar la atrofia muscular es bilateral, lo que facilita el acceso a ambos riñones, ya que el mayor obstáculo anatómico no existe13. La cirugía percutánea, método desarrollado con posterioridad a la cirugía, y menos invasivo, presenta dificultades de la misma índole, a la hora de abordar estos cálculos, en este tipo de pacientes. La posición del paciente es mandatoria y el abordaje inexistente en según qué curvaturas. Escasas referencias se recogen sobre el tratamiento con percutánea de la litiasis renal en pacientes con escoliosis11. Nada existe publicado sobre el tratamiento de estos pacientes mediante laparoscopia, si la consideramos como la técnica más novedosa en el tratamiento de la litiasis urinaria, incluso después de la LEOC. Idénticos comentarios se merece el abordaje de la litiasis ureteral, si se plantea cirugía. La litiasis del ureteral distal, abordada habitualmente con endoscopia o LEOC, también puede resultar difícil en pacientes que presentan dificultades para adoptar la posición de litotomía (fracturas pélvicas, anquilosis de cadera, deformidades óseas post-traumáticas, poliomielitis...). Cuando en 1980 se comienza a realizar LEOC, este tipo de pacientes eran claramente contraindicados fundamentalmente por problemas de logística técnica. Más adelante el litotritor más moderno, permite la fácil colocación del paciente en la mesa, en la posición más cómoda que permita la fácil visualización y focalización del cálculo. Suelen ser posiciones lateralizadas u oblicuas. El resto del tratamiento es similar a una LEOC clásica. CONCLUSIONES 1. La formación de la litiasis urinaria en pacientes con deformidades óseas graves o distrofia muscular progresiva, puede ser multifactorial a causa de la inmovilización (aumento de la reabsorción ósea de calcio e hipercalciuria), la acidosis metabólica, el estasis urinario y la infección. La infección urinaria es más frecuente si el paciente lleva sonda vesical o se realiza cateterismos intermitentes6-8,15. 2. Si el tratamiento elegido es la cirugía para la litiasis renal, el acceso más indicado es la lumbotomía vertical posterior que permite el abordaje directo al hilio renal, tanto para los casos de cifosis como los de escoliosis (Fig. 6)12,13. Existe escasa experiencia con cirugía percutánea11, y ninguna mencionada en la literatura, con laparoscopia. La litiasis ureteral, puede ser difícilmente abordada con métodos endoscópicos, en pacientes con graves problemas óseos, sobre todo del cinturón pélvico, que dificulten la posición de litotomía. 3. La LEOC realizada con los litotritores más recientes, es una buena alternativa terapéutica en estos casos, al resolver satisfactoriamente muchos de ellos, sin plantear grandes problemas técnicos. REFERENCIAS 1. GIL VERNET JM, CARRETERO P, BALLESTEROS JJ, FIGULS J: A new approach to the kidney in kyphoscoliosis. Eur Urol 1976; 2: 105-107. 2. 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