ORIGINAL
Finalidad de los cursos de
adiestramiento práctico
Hernández Fernández C.
Servicio de Urología. Hospital General Universitario
Gregorio Marañón. Madrid.
Actas Urol Esp 2006; 30 (5): 461-463
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RESUMEN |
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FINALIDAD DE LOS
CURSOS DE ADIESTRAMIENTO PRÁCTICO |
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La cirugía
laparoscópica se inicia en la década de los 90 y sobre todo se desarrolla con
fuerza en los albores de este siglo, es, por tanto, una alternativa
quirúrgica muy reciente. |
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Esto ha supuesto que
la formación de cada equipo haya recorrido caminos muy dispares, hoy cuando
contamos ya con Servicios expertos es fundamental sistematizar la enseñanza y
acortar las curvas de aprendizaje, para ello los cursos de adiestramiento
práctico que combinan cirugías en pacientes con cirugías en el quirófano
experimental son absolutamente imprescindibles. |
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Palabras clave: Laparoscopia. Cursos de adiestramiento. |
La formación de
especialistas en cirugía laparoscópica es un tema aún por resolver y ello es
debido a un cúmulo de factores.
Los pioneros de estas
técnicas las fueron desarrollando de forma casi intuitiva y sin seguir ninguna
planificación previa. De hecho en nuestro propio país algunos grupos empezaron
por la linfadenectomía obturatriz en el cáncer de próstata, otros con la
colposuspensión, algunos directamente con la cirugía renal e incluso, más recientemente,
con la prostatectomía radical.
Si analizamos este hecho
de forma comparativa con la cirugía abierta, sería como decir que en algunas
escuelas los cirujanos noveles empiezan su entrenamiento con la cistectomía y
derivación urinaria, en otras con el tumor con trombo en cava, en varias por la
ureterolitotomía y casualmente las hay que recomiendan empezar por la fimosis.
En resumen un verdadero caos.
Si a ello le añadimos
que son escasos los centros y en consecuencia el número de especialistas que
tienen ya superada su curva de aprendizaje y que por último, en Urología, la
patología frecuente y sencilla que puede operarse por laparoscopia no existe,
la problemática para sistematizar la formación en este abordaje está servida.
Es por este motivo por
lo que han surgido múltiples cursos para la formación y entrenamiento en
laparoscopia y que podríamos agrupar en tres conceptos fundamentales:
- Cursos experimentales
de iniciación
- Cursos avanzados clínico-experimentales
- Cursos de
consolidación tutorizados
Nos referiremos en este
artículo a los:
CURSOS CLÍNICO-EXPERIMENTALES
Objetivo de los cursos
Estos cursos están
enfocados para atender a la demanda de los Servicios de Urología del país que
han iniciado o están en vías de iniciar la cirugía laparoscópica, y que
precisan de una formación práctica que les facilite una curva de aprendizaje
habitualmente difícil en nuestra especialidad.
En estos equipos ya
existen personas que han demostrado interés en adquirir una formación en
cirugía laparoscópica y que, en la mayoría de los casos, han asistido a cursos
experimentales de iniciación.
Por lo tanto tienen los
conocimientos básicos en cuanto a tecnología, aparataje, abordajes, etc.
Estructura de los cursos
Son cursos para un
reducido número de alumnos, en general entre 6 y 8, donde se van a combinar
cirugías en pacientes, realizadas por especialistas con asegurada experiencia
en las mismas, con cirugía en animales de experimentación.
Es fundamental que a los
alumnos se les ubique físicamente en el quirófano. De tal manera que esta parte
del curso no se limite a ver en el monitor la técnica concreta sino que
conozcan y perciban, en directo, el trabajo de enfermería, la colocación del
paciente, el posicionamiento de la tecnología a emplear, donde y como se
colocan cirujano y ayudantes etc. y puedan, en cualquier momento, preguntar
dudas, plantear problemas y, sobre todo, salir con la idea de que, al igual que
en cirugía convencional, la cirugía laparoscópica es un trabajo en equipo donde
la planificación es la norma y la improvisación la excepción.
Como complemento
fundamental de esta parte del curso el 50% del tiempo se ha de dedicar a
repetir en animales, habitualmente en cerdos,
las técnicas que se vieron hacer previamente en los pacientes. De tal
forma que los alumnos, en grupos de dos, y tutelados por expertos, sean capaces
de reproducir las mismas maniobras quirúrgicas, utilizar similar tecnología,
solventar similares complicaciones, etc.
No se debe olvidar que
ha de dedicarse también un tiempo a mejorar la destreza laparoscópica con el
trabajo en simuladores. El experto en
cirugía laparoscópica gracias al entrenamiento compensa, con la experiencia, la
pérdida de la visión tridimensional sin que ello suponga una limitación para la
precisión de movimientos. Por lo tanto las horas pasadas en el simulador
trabajando con pinzas, tijeras, portas, etc, permiten automatizar movimientos
claves para suturar, anudar, seccionar, etc.
Otro de los objetivos de
este tipo de cursos es el de enseñar y poner en manos de los alumnos los
distintos tipos de tecnología que pueden facilitar las técnicas quirúrgicas, y
más si cabe, en la curva de aprendizaje. Si nos centramos en la cirugía renal
se ha de enseñar a trabajar con energía mono y bipolar, sellador de vasos,
productos hemostáticos, etc. Que duda cabe que no es imprescindible tener todos
pero sí conocerlos para luego poder optar por aquellos que parezcan más
interesantes en la futura práctica clínica. En los cursos que impartimos en el
Hospital Gregorio Marañón desde hace cuatro años se trabaja con ligasure,
coagulador de argón, energía mono y bipolar, etc.
Pero tal vez lo más
importante es el poder trasmitir a los que se inician en este abordaje la
sistemática de las distintas técnicas quirúrgicas, ya que, al igual que en
cirugía convencional, la secuencia de gestos quirúrgicos ha de estar
perfectamente definida. Se ha demostrado que, en el aprendizaje de la
laparoscopia, la mayor parte de los errores son consecuencia de tres tipos de
equivocaciones: omisión de pasos quirúrgicos fundamentales, pasos quirúrgicos
dados con una secuencia errónea o bien utilizar con excesiva fuerza el
instrumental. Todo esta dinámica se ha de aprender en este tipo de cursos.
Es por último recomendable,
puesto que la duración de los mismos no suele ser más de tres días, que se
dediquen de forma monográfica a una región anatómica, bien sea próstata, riñón,
etc., ya que la posición de los pacientes, la colocación de los puertos de
entrada, la situación de cirujano y ayudante, etc. son distintos y si se
intentan enseñar todos, en tan poco tiempo, pueden confundir más que mejorar la
curva de aprendizaje.
Se han publicado varios
trabajos en los que se intenta sistematizar la enseñanza de la laparoscopia y
algunos de ellos comparan diferentes modelos de entrenamiento, con animales,
con simuladores, etc., incluso apuntando que la formación con modelos
computarizados es similar, en resultados, al trabajo hecho en el quirófano
experimental, sin embargo la conclusión más unánime en la mayoría de los
estudios piloto es que, la formación del urólogo que desea aprender las
técnicas laparoscópicas, debe incluir modelos inanimados, entrenamiento con
animales y completado con cirugías en humanos dirigidos por especialistas ya
expertos.
Con este análisis no
queremos concluir que son suficientes estos cursos para superar la curva de
aprendizaje, sino que son un peldaño más en un proceso de formación en cirugía
laparoscópica siempre lento, a veces tedioso, pero que permitirá alcanzar la destreza necesaria
para operar a los pacientes controlando al máximo los riesgos que cualquier
técnica conlleva.
BIBLIOGRAFIA
RECOMENDADA
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Dr. C. Hernández Fernández
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chdez@pulso.com