Nefrectomía
parcial laparoscópica: Técnica y resultados
Colombo JR Jr, Gill IS.
Sección de
Cirugía Laparoscópica y Robótica, Glickman Urological Institute,Cleveland
Clinic Foundation, Cleveland, OH, EE.UU.
Actas Urol Esp 2006:
30 (5) 501-505
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RESUMEN |
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Nefrectomía Parcial
Laparoscópica: Técnica y resultados |
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La indicación de la Nefrectomía Parcial Laparoscópica
(NPL) ha evolucionado considerablemente y la técnica se está convirtiendo en
una opción establecida en nuestro centro. En los últimos 5 años, el autor
principal ha realizado más de 450 nefrectomías parciales laparoscópicas en la
Clínica Cleveland. Presentamos seguidamene nuestra técnica y revisamos los
datos actuales y los resultados oncológicos de la NPL. |
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Palabras
clave: Nefrectomía parcial. Laparoscopia. Resultados. |
La nefrectomía
parcial laparoscópica (NPL) fue descrita inicialmente en 19931,2. El uso extendido de las técnicas radiológicas
contemporáneas ha conducido a un aumento de la detección de tumores renales
pequeños incidentales y muchos centros han publicado sus experiencias con la
NPL3-9. Al principio se
seleccionaron tumores pequeños, exofíticos, para la NPL y, con el aumento de la
experiencia, se han tratado tumores más grandes y más profundos mediante esta
técnica4,5,10.
La hemostasia del parénquima renal, la reparación impermeable al agua de los
cálices mediante suturas después de la escisión tumoral y la escisión tumoral
completa son los objetivos principales de la NPL, que reproduce de esta forma
la nefrectomía parcial abierta. Para reducir al mínimo los problemas técnicos,
recientemente se han explorado nuevas técnicas y tecnologías. En este artículo
describimos nuestra técnica actual y los resultados de la nefrectomía parcial
laparoscópica.
TÉCNICA
Con nuestra técnica
intentamos reproducir los principios oncológicos y reconstructivos establecidos
e inherentes a la nefrectomía parcial abierta10.
La selección del abordaje laparoscópico depende de la localización del tumor,
de modo que los tumores posteriores o posterolaterales se abordan
retroperitoneoscópicamente, mientras que los tumores anteriores,
anterolaterales o laterales se tratan con un abordaje transperitoneal. Las
pruebas de imagen preoperatorias con tomografia computarizada en 3D con
reconstrucción en vídeo del volumen y la ecografía intraoperatoria en tiempo
real proporcionan al cirujano información detallada que facilita el
procedimiento, evitando las complicaciones y los márgenes positivos.
Todos los pacientes
se someten a la colocación cistoscópica de un catéter ureteral de calibre 5 fr
de extremo abierto, situado en la pelvis renal. Se fija tinción de
índigo-carmín diluida al catéter ureteral y se usa una inyección retrógrada
para confirmar la entrada en el sistema colector y el cierre impermeable. El
catéter se retira 24 horas después del procedimiento.
Abordaje
transperitoneal
Típicamente, se
afianza al paciente a la mesa en una posición de 45 a 60 grados lateral y se
emplea un abordaje transperitoneal de 4 ó 5 puertos. Se identifican el uréter y
la vena gonadal y se retraen lateralmente. Se realiza la disección a lo largo
del músculo psoas y se diseca el hilio renal en bloque. Se diseca la fascia de
Gerota separándola del riñón, conservando la grasa perirrenal en contacto con
el tumor. Luego se coloca una pinza laparoscópica de Satinsky para pinzar el
hilio. Hay que tener cuidado de no romper ningún vaso lumbar en el hilio al
aplicar la pinza. Los tumores pequeños, superficiales, completamente exofíticos
pueden tratarse sin pinzamiento hiliar11.
Se introduce una
sonda flexible Doppler color de ecografía a través de un puerto de 10/12 mm y
se coloca en contacto directo con la superficie del riñón. Se obtiene
información relativa al tamaño tumoral, la profundidad de la extensión
intraparenquimatosa y la distancia respecto al sistema colector. Se marca la
cápsula renal circunferencialmente con electrocauterio en gancho J bajo guía
ecográfica manteniendo un margen aproximado de 0,5 cm del parénquima renal
normal alrededor del tumor. Se introducen rodillos de Surgicel (Johnson &
Johnson, New Brunswick, New Jersey) y una sutura con agujas (Suturas de Vicryl
n.º 1 en una aguja CT-X) y se colocan bajando por la gotiera paracólica. Se
administran manitol (de 12,5 a 25 g) y furosemida (de 10 a 20 mg) por vía
intravenosa. Si se espera que el tiempo de isquemia caliente dure más de 30
minutos, se genera hipotermia renal12.
La intensidad de la
lesión isquémica renal es directamente proporcional a la duración de la
isquemia13. Una práctica aceptada durante la cirugía
conservadora de parénquima renal ha sido limitar la isquemia caliente a 30 min,
utilizándose hipotermia cuando se esperan tiempos prolongados. Se han estudiado
diversos métodos para abordar este problema12,14,15. En la Clínica Cleveland, se
emplea hipotermia con hielo semiderretido sólo cuando se esperan tiempos
isquémicos prolongados. Además, se administran hidratación adecuada y manitol
para optimizar la perfusión renal y la producción de orina.
Se pinza el hilio y
se extirpa el tumor con tijeras frías. Se envía una biopsia de escisión de la
base para análisis en cortes congelados y se cierra el sistema colector con una
sutura continua de Vicryl 2-0 con una aguja CT-1, si es necesario. Se realiza
una inyección del índigo-carmín para confirmar el cierre impermeable del
sistema colector. La reparación parenquimatosa se termina usando suturas
simples de Vicryl N.º 1 con una aguja CT-X. Se ponen suturas interrumpidas
sobre el rodillo de Surgicel, se pone un clip Hem-o-Lock (Weck Closure System,
Research Triangle Park, NC) en la sutura para impedir que se abra y se aplica
el sellante biológico FloSeal (Baxter, Mountain View, CA) a la superficie
detrás del rodillo. Luego se ata la sutura, con una compresión adecuada. Las
suturas se colocan dependiendo de la magnitud de la resección. Se suelta la
pinza de Satinsky y se confirma la hemostasia y la revascularización renal
completas. Se coloca el tumor en un saco impermeable y se extrae a través de
una incisión en el lugar del puerto abdominal inferior mínimamente ampliada. Se
coloca un drenaje de Jackson-Pratt en pacientes en los que se haya producido
entrada al cáliz y se realiza salida laparoscópica.
Abordaje
retroperitoneal
Con el abordaje
retroperitoneal, después de la dilatación con balón y la colocación de 3
puertos (de 12 mm), se disecan la arteria y la vena renales para facilitar la
aplicación de pinzas bulldog laparoscópicas a cada vaso. Recientemente, hemos
pinzado el hilio en bloque usando una pinza de Satinsky posicionada a través de
un trócar distinto de 12 mm. Al igual que en el abordaje transperitoneal, se
extirpa el tumor y se consiguen reparación parenquimatosa renal y hemostasia,
con suturas caliciales si es necesario. Se retira la pinza bulldog de la vena
renal inicialmente y luego, de la arteria renal. Se realizan la colocación del
catéter de drenaje y la salida.
RESULTADOS
Hasta este momento,
hemos abordado más de 450 NPL en nuestro centro. Se comparó una cohorte de 100 pacientes
sometidos a NPL con un grupo de 100 pacientes sometidos a cirugía abierta
conservadora de parénquima renal por un tumor renal único esporádico de 7 cm o
menos en nuestro centro16. La mediana de tamaño
del tumor fue de 2,8 cm en el grupo laparoscópico, en comparación con 3,3 cm en
el grupo abierto (valor de p = 0,005). Comparando ambos grupos, la mediana de
tiempo quirúrgico fue de 3 frente a 3,9 h (p < 0,001), la pérdida estimada
de sangre fue de 125 frente a 250 ml (p < 0,001); y la media de tiempo de
isquemia caliente fue de 28 frente a 18 minutos (p < 0,001). Los pacientes
del grupo laparoscópico precisaron menos analgesia postoperatoria y
experimentaron una estancia hospitalaria y un período de convalecencia más cortos
(valor de p < 0,001 para las 3 comparaciones). Aunque la cifra absoluta de
complicaciones intraoperatorias fue mayor en el grupo laparoscópico, la
frecuencia de complicaciones postoperatorias fue similar (9% frente a 14%;
valor de p = 0,27). Hubo dos márgenes quirúrgicos positivos focales en el grupo
laparoscópico y ninguno en el grupo abierto. A los 2 y 3 años de seguimiento,
todos los pacientes han permanecido sin enfermedad.
Desai et al.
evaluaron el impacto de la oclusión hiliar renal isquémica caliente sobre la
función renal en 179 pacientes después de una nefrectomía parcial laparoscópica17. La media de duración de la isquemia caliente para el
grupo entero fue de 31 minutos (rango de 4-55 min). El estudio no reveló
cambios significativos en la creatinina sérica al dividir a los pacientes de
acuerdo con la duración de la isquemia caliente, la edad y/o la creatinina
sérica basal. En pacientes con un riñón único (N = 15), hubo una elevación
transitoria de la creatinina sérica en el período postoperatorio inmediato; sin
embargo, la elevación en porcentaje de la creatinina sérica respecto a la basal
(media de 1,3%) en el último seguimiento (media de 4,8 meses) se aproximó a la
cantidad subjetiva del parénquima renal extirpado (media del 29%). La azotemia
preexistente y la edad avanzada aumentaron el riesgo de disfunción renal
postoperatoria si el tiempo de isquemia caliente era mayor de 30 minutos.
Guillonneau et al.
realizaron retrospectivamente una comparación de la nefrectomía parcial
laparoscópica con (N=12) y sin (N=16) pinzamiento hiliar renal18. El tamaño tumoral era mayor en el grupo con
pinzamiento hiliar renal (2,5 frente a 1,9 cm.). El grupo sin pinzamiento
hiliar renal tuvo asociada una pérdida de sangre significativamente mayor (708
ml frente a 270 ml, p=0,014) y un tiempo quirúrgico más largo (179 minutos
frente a 121 minutos, p = 0,004) en comparación con el grupo con control hiliar
renal. No hubo diferencia significativa en la creatinina sérica postoperatoria
(1,26 mg/dl frente a 1.45 mg/dl, p=0,075) entre los grupos. Concluyeron que el
pinzamiento del hilio renal durante la resección renal y la renorrafia parecen
asociarse a menor pérdida de sangre y tiempos quirúrgicos laparoscópicos más
cortos.
Hemos evaluado los
resultados de la heminefrectomía (escisión de ? 30% del parénquima renal)
laparoscópica en 41 pacientes con tumor renal y hemos comparado los datos de
resultados con los de una cohorte contemporánea sometida a NPL para tumores más
pequeños19. El grupo de heminefrectomía
laparoscópica tenía tumores más grandes (4,0 cm frente a 2.4 cm, p<0,001)
con mayor extensión intraparenquimatosa (2,3 cm frente a 1,4 cm, p<0,001).
Además, la heminefrectomía laparoscópica se asoció a un tiempo de isquemia
caliente más largo (38,7 frente a 34,2 min, p=0,01). No hubo diferencias
significativas entre los 2 grupos en lo que se refiere a pérdida de sangre,
complicaciones intraoperatorias y complicaciones postoperatorias.
En un intento por
mejorar la hemostasia, se ha estudiado el uso de agentes auxiliares. Nuestro
grupo ha comparado retrospectivamente los datos de resultados en 131 pacientes
sometidos a nefrectomía parcial laparoscópica con (N=63) o sin el uso de
FloSeal (N=68)20. Ambos grupos eran comparables
en lo que se refiere a características del tumor y quirúrgicas. El grupo que
usó el sellante hemostásico biológico tuvo significativamente menos
complicaciones y tendió hacia una menor incidencia de complicaciones
hemorrágicas.
Con experiencia,
pueden realizarse casos más difíciles con el acceso laparoscópico, incluidos
los tumores hiliares y centrales y los tumores situados en riñones únicos. Los
autores han publicado NPL en 25 pacientes con tumores hiliares21 (definidos como tumores situados en el hilio renal, en
los que se demostrara que estaban en contacto físico con la arteria y/o la vena
renal en la TC preoperatoria) con un tamaño tumoral medio de 3,7 cm (1-10,3),
isquemia caliente media de 36,4 min (27-48), pérdida estimada de sangre de 231
cc (50-900), tiempo quirúrgico de 3,5 g (2-5) y estancia hospitalaria media de
3,5 días (1,5-6,7). No se observaron conversiones a cirugía abierta y se
produjeron complicaciones en 5 pacientes (3 sangrados, 1 fibrilación auricular
y 1 neumonía). En estos casos, la escisión tumoral se inició siempre a lo largo
de su borde parenquimatoso lateral y avanzó en una dirección de lateral a
medial, para evitar la lesión de vasos importantes. En una comparación
contemporánea de la NPL para los tumores de localización central frente a los
periféricos, realizada en nuestro centro (n = 154 y 209, respectivamente), las
tasas de complicaciones no fueron significativamente diferentes entre ambos
grupos. En nuestra serie de NPL en tumores situados en riñones únicos (n = 22),
la media del tiempo de isquemia fue de 29 min (14-55), el porcentaje de riñón
extirpado fue del 23% (10-65), con 3 complicaciones importantes (lesión
ureteral, sangrado y embolismo pulmonar). Los resultados funcionales mostraron
un aumento de la creatinina sérica del 33% (de 1,2 a 1,5 mg/dl) y disminución
de la tasa de filtración glomerular estimada del 27% (de 67,5 a 50 ml/min/1,73
m2), ambos directamente proporcionales a la cantidad de parénquima
extirpado.
Resultados
oncológicos
Presentamos nuestra
serie con un seguimiento intermedio, con 100 pacientes y cada uno con un
seguimiento mínimo de 3 años, con resultados comparables a las series
contemporáneas de nefrectomía parcial abierta. La supervivencia global y
específica de cáncer fueron del 86% y el 100%, respectivamente. Se encontró un
margen positivo focal para CCR, pero en ningún paciente hubo pruebas de
recidiva local o en el lugar del puerto.
CONCLUSIONES
La NPL es una opción
de tratamiento emergente, eficaz, para pacientes seleccionados, con resultados
oncológicos a un plazo intermedio comparables a los de la nefrectomía parcial
abierta. Estamos ampliando nuestras indicaciones para incluir tumores que son
más grandes, muy infiltrantes, que se presentan en localizaciones menos
favorables técnicamente (hiliares, centrales) y en pacientes seleccionados con
riñones únicos. Sin embargo, la NPL sigue siendo una operación difícil, que
deben realizar cirujanos con experiencia en procedimientos laparoscópicos
urológicos avanzados.
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Dr. Inderbir S. Gill
E-mail: gilli@ccf.org