Adrenalectomía
laparoscópica
Fariña
Pérez LA.
Servicio
de Urología. Hospital POVISA. Vigo.
Actas Urol Esp 2006; 30(5) 510-512
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RESUMEN |
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ADRENALECTOMIA LAPAROSCOPICA |
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La extirpación de la glándula suprarrenal por vía
laparoscópica se considera la intervención de elección en los tumores
benignos, siendo aún discutible su indicación en el cáncer de suprarrenal. |
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Revisamos en este artículo los pro y contras del acceso
laparoscópico en los tumores de la glándula adrenal: adenomas funcionantes,
feocromocitoma, cáncer, adrenalectomía parcial y bilateral. |
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Palabras
clave: Laparoscopia, adrenalectomía laparoscópica. |
Apenas se discute que la laparoscopia es la mejor forma de
tratamiento quirúrgico de las masas adrenales, incluyendo las masas de tamaño grande,
los quistes y el feocromocitoma. Todas las comparaciones con la cirugía abierta
le son favorables, si no en términos de complicaciones y tiempo operatorio, en
los que las prestaciones son similares, sí en la comodidad para el paciente y
en el tiempo necesario para recuperarse. La única excepción serían las masas de
diámetro excesivamente grande, tal vez de más de 10 cm, o aquellas con signos
sugestivos de tratarse de carcinoma adrenal, que es francamente infrecuente.
También desde el punto de vista económico es mejor1,2.
Por lo que se refiere a las indicaciones (masas benignas no
funcionantes, adenoma de Conn, adenoma de Cushing, feocromocitoma, carcinoma
adrenal y metástasis), para nosotros lo más frecuente es recibir a estos
pacientes desde los servicios de medicina interna, endocrinología, hipertensión
o nefrología, pero es necesario hacer una o más consultas urológicas para
establecer la idoneidad de la indicación, porque no es infrecuente el paciente
cuya indicación de cirugía adrenal debe precisarse, por ejemplo con un muestro
venoso de hormonas, o con un despistage de feocromocitoma, o por una indicación
que deba cuestionarse por la edad y la comorbilidad presente. En nuestro
ambiente somos muy conservadores y tenemos poca tendencia a extirpar nódulos
hallados casualmente (incidentalomas), un tipo de tumores generalmente sin
trascendencia, que constituyen el grueso de algunas casuísticas.
VÍAS DE ABORDAJE
No vamos a comparar las diferentes vías de acceso usadas,
transabdominal anterior o lateral y retroperitoneal lateral o posterior3. El acceso retroperitoneal es minoritario, porque el
acceso transperitoneal permite un mayor espacio de trabajo y las referencias
anatómicas son muy conocidas y relativamente sistemáticas para un cirujano que
conoce la cirugía intraabdominal, pero hay muchos grupos que tienen una enorme
experiencia en el acceso retroperitoneal, con o sin usar un balón de disección.
En la técnica transperitoneal que hacemos nosotros, el cirujano y el ayudante
están del mismo lado, mirando al paciente, y la instrumentista frente a ellos.
El lado derecho requiere cuatro accesos, uno de ellos para separar el hígado,
mientras en el izquierdo con tres suele ser suficiente, con la óptica a la
altura del ombligo, en posición para-rectal y los accesos de trabajo
subcostales.
La adrenalectomía laparoscópica suele ser una intervención
sencilla, pero cuando es difícil, puede llegar a ser realmente complicada. Es
necesario estar preparado para las dificultades, pues no es posible predecir la
densidad y la vascularización del tejido adiposo que rodea a una adrenal, que
es altamente variable y capaz de dar sorpresas desafortunadas. La adrenal por
lo general se reconoce fácilmente por la presencia del tumor, pero si éste es
pequeño o si hay un exceso de grasa periadrenal, la identificación es más
difícil y debe basarse en referencias vecinas como el polo renal superior, la
cola del páncreas y la vena renal o la cava, dependiendo del lado afectado. En
el lado derecho los elementos que han de tenerse en cuenta para evitar
incidencias son la vena cava, las venas hepáticas inferiores y en ocasiones la
vena renal. En el lado izquierdo hay varias estructuras que no deben ser
lastimadas: el ángulo del colon, el bazo, el páncreas, la vena renal y la
arteria y vena esplénicas.
En cirugía laparoscópica adrenal, hay en la actualidad cuatro puntos en discusión:
Adrenalectomía
laparoscópica en tumores
grandes
El primero se refiere a la indicación de exéresis laparoscópica de tumores de mayor
diámetro, en los que es mayor la incidencia de carcinoma incidental, con
ser muy raro. Varios grupos han mostrado su experiencia en masas adrenales de
mayor diámetro, destacando que necesitan un mayor tiempo operatorio, pero las
pérdidas hemáticas y la incidencia de complicaciones intra y postoperatorias es
igual que para las de menor tamaño4. Lo que más
estimula a los cirujanos de mente abierta es cómo sortear las dificultades con
los medios que la técnica y el ingenio humano van creando. Así, es seguro que
en el futuro veamos cómo se consideran posibles, intervenciones que requieren
habilidades laparoscopias que hoy consideramos especiales. El tumor adrenal de
mayor tamaño operado por nosotros es un quiste de 10 cm de diámetro, de paredes
gruesas y contenido denso, que fue radiológicamente identificado como un
feocromocitoma quístico, aunque resultó ser un quiste atípico.
Adrenalectomía
laparoscópica en el feocromocitoma
El segundo punto en discusión se refiere precisamente a la
indicación de la laparoscopia en el
feocromocitoma, el tumor
característico de la médula adrenal y en
el paraganglioma, el tumor de las células cromafines extraadrenales5. Los fecromocitomas son típicamente mayores de 3 cm y en
principio deben ser adecuados para una exéresis laparoscópica. Aunque no tengo
experiencia en este tumor, hay en la bibliografía quirúrgica y anestesiológica
reciente un debate intenso sobre si los pacientes corren menos riesgos de
accidentes hipertensivos intraoperatorios y otras complicaciones si son
intervenidos mediante laparoscopia, con la que ya existe una experiencia de
varios centenares de feocromocitomas operados. A favor estaría el hecho de que
es posible una preparación más meticulosa del campo, con menos estrés
operatorio y menos dolor postoperatorio. Por el contrario, la manipulación y
exéresis de tumores de mayor tamaño y de los parangliomas, sería más difícil y
con más riesgos intraoperatorios6,7.
Adrenalectomía
laparoscópica en el carcinoma y tumor metastásico
El tercero de estos aspectos discutidos es el que se refiere
al carcinoma adrenal y las metástasis.
El carcinoma adrenal, que es muy raro y generalmente grande, sigue siendo en
general una indicación de cirugía abierta, con cifras de recurrencia altas y
supervivencia muy corta a pesar de intervenciones aparentemente radicales. Hay
sin embargo ejemplos de carcinomas de menor tamaño, bien resueltas mediante
laparoscopia8,9. Kim et al10 han mostrado cómo un tumor adrenal con trombo en la
vena adrenal puede ser resecado, realizando la sutura intracorpórea de la vena
renal, y echando por tierra una de las contraindicaciones más serias de la
cirugía laparoscópica del carcinoma adrenocortical, junto con la invasión de
órganos vecinos.
El diagnóstico de metástasis no es frecuente, pero es
posible que en el futuro se nos pida evaluar más paciente con metástasis
adrenales, sobre todo de cáncer de pulmón. Nuestra sola experiencia en esta
indicación se refiere a un paciente que se recuperó muy pronto, pero que a los
8 meses de la adrenalectomía presentó metástasis sistémicas de su cáncer pulmonar
y falleció. Esta exéresis fue relativamente sencilla, aunque lo que se puede
uno esperar, son mayores dificultades y márgenes positivos, que también suponen
un riesgo de recidiva en la pared abdominal8,9.
Adrenalectomía
laparoscópica parcial y bilateral
El último aspecto en debate se refiere a la adrenalectomía parcial, indicada en
el caso excepcional de los tumores
bilaterales, en los que sería
deseable hacer una exéresis parcial de uno o de los dos lados. El caso más
habitual se refiere al feocromocitoma bilateral en el contexto de una
enfermedad hereditaria11,12.
La indicación de exéresis parcial no parece justificada en un tumor unilateral:
en el aldosteronoma, el tumor más frecuente, es corriente tener microadenomas
vecinos además del adenoma principal, y aunque sea técnicamente posible13, el objetivo de la intervención, que es idealmente
dejar al paciente curado de su hipertensión arterial, puede ponerse en riesgo.
En definitiva, suponiendo que se dispone del equipo y la
suficiente experiencia en este tipo de nueva cirugía, debe considerarse un
acceso laparoscópico para cualquier tumor adrenal, benigno o maligno, a menos
que los estudios de imagen muestren que hay una infiltración de los órganos
vecinos, lo que haría necesario exéresis mucho más amplias y laboriosas9, y considerando el tamaño excesivo como una
contraindicación relativa14,15.
REFERENCIAS
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Dr. L.A. Fariña
Pérez
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luisfarina@yahoo.com