Complicaciones
en cirugía laparoscópica urológica
Castillo O*,**, Cortés O.*
*Unidad
de Endourología y Laparoscopia Urológica, Clínica Santa María. **Departamento
de Urología, Facultad de Medicina, Universidad de Chile. Santiago, Chile.
Actas Urol Esp 2006: 30 (5): 541-554
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RESUMEN |
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COMPLICACIONES EN CIRUGÍA LAPAROSCÓPICA UROLÓGICA |
|
La cirugía laparoscópica urológica ha tenido un
considerable crecimiento en la última década, trayendo consigo un incremento
en el número y espectro de complicaciones. Los informes de los centros con experiencia en
esta técnica permiten prevenir y
reconocer oportunamente las complicaciones propias de cada cirugía, así como
manejarlas de manera segura y eficiente. Presentamos las complicaciones de
nuestras cirugías laparoscópicas a partir de un registro prospectivo de todos
los pacientes operados por laparoscopia en nuestra Unidad desde noviembre de
1992 a junio del 2005. |
|
Para la presentación de las complicaciones clasificamos
los procedimientos por grados de complejidad y hacemos una revisión de la
literatura dirigida a las complicaciones de cada cirugía. |
|
Palabras
clave: Complicaciones. Laparoscopia. Urología. |
La cirugía
laparoscópica tiene muchas ventajas, pero aún siendo una técnica de mínima
invasión, no está exenta de complicaciones. El grado de complejidad de cada
procedimiento quirúrgico influye significativamente en la tasa de
complicaciones1.
En el caso de la
cirugía urológica, la laparoscopia ha tenido un considerable crecimiento desde
la década pasada. Inicialmente se limitó a unos pocos procedimientos
relativamente sencillos, pero luego vino el desarrollo de una gran variedad de
cirugías sofisticadas que permitió extenderse al manejo de tumores de la
glándula suprarrenal, riñón, próstata y vejiga, así como a la cirugía
reconstructiva de la vía urinaria2,3.
En la medida que creció el número y la complejidad de las cirugías
laparoscópicas, inevitablemente hubo un incremento en el número, magnitud y
espectro de las complicaciones asociadas3.
Varios centros con
experiencia en cirugía laparoscópica han publicado sus complicaciones. Esta
experiencia acumulada ha permitido prevenir y reconocer oportunamente las
complicaciones propias de cada cirugía, así como manejar de manera segura y
eficiente cada una de ellas. Presentamos una revisión de la literatura y
nuestra experiencia con las complicaciones en cirugía laparoscópica urológica.
Los datos que informamos fueron obtenidos de un registro prospectivo de todos
los pacientes operados por laparoscopia en nuestra Unidad desde noviembre de
1992 a junio del 2005.
CLASIFICACIÓN
Existen varias formas
de clasificar las complicaciones en cirugía laparoscópica. La primera de ellas,
difundida inicialmente por los grupos de cirugía laparoscópica ginecológica,
divide las complicaciones en cuatro categorías: I) relacionadas con el acceso, II)
relacionadas con el procedimiento quirúrgico, III) relacionadas con el neumoperitoneo y IV) las complicaciones relacionadas con la anestesia4.
Algunos autores
separan las complicaciones de la cirugía laparoscópica urológica de acuerdo a
la vía de acceso: transperitoneal versus retroperitoneal o lumboscópica. Sin
embargo, la mayor parte de los reportes encontrados en la literatura describen
las complicaciones de acuerdo al procedimiento quirúrgico o al tipo de
complicación, sin que exista un sistema de clasificación estandarizado5,6.
Expertos de la
Sociedad Europea de Uro-Tecnología, Asociación Francesa de Urología,
Asociación Europea de Urología y del Grupo de Trabajo en Laparoscopia de la
Asociación Urológica Alemana presentaron y validaron un sistema de puntuación
para la cirugía laparoscópica urológica tomando como parámetros la dificultad
técnica, el riesgo operatorio y el nivel de atención requerida de las cirugías
laparoscópicas más frecuentemente realizadas en Urología, clasificándolas en 6
niveles: fácil, ligeramente difícil, moderadamente difícil, difícil, muy
difícil y extremadamente difícil7.
Cadeddu et al.8 también clasificaron las complicaciones dependiendo del
nivel de complejidad de las cirugías en 3 grupos: bajo grado (procedimientos
fáciles), moderado y alto grado de complejidad (procedimientos difíciles). Este
sistema de clasificación, diseñado originalmente por sus autores para evaluar
el impacto de un ejercitado programa de entrenamiento en laparoscopia sobre la
tasa y el tipo de complicaciones, permite valorar todos los procedimientos
laparoscópicos urológicos: pelvianos y del retroperitoneo alto, la vía de
acceso: transperitoneal o lumboscópica, y es el sistema que tomaremos como guía
para presentar nuestra experiencia. La Tabla 1 muestra el número de
procedimientos realizados en nuestra Institución de acuerdo al grado de
complejidad.
Tabla 1
Número
de cirugías laparoscópicas realizadas de acuerdo al grado de complejidad
|
Clasificación |
No. de Casos |
% |
|
Baja Complejidad |
|
|
|
Denervación Testicular |
4 |
0,2 |
|
Laparoscopia Diagnóstica por Testis no Palpables |
51 |
2.6 |
|
Orquidopexia |
15 |
0,8 |
|
Orquidectomía |
17 |
0,9 |
|
Varicocelectomía |
259 |
13,5 |
|
Total |
346 |
18 |
|
Complejidad Media |
|
|
|
Biopsia Renal |
5 |
0,3 |
|
Colposuspensión tipo Burch |
42 |
2,2 |
|
Drenaje de Linfocele |
5 |
0,3 |
|
Linfadenectomía Pélvica |
118 |
6,1 |
|
Marsupialización de Quiste Renal |
55 |
2,9 |
|
Nefropexia |
5 |
0,3 |
|
Ureterectomía |
2 |
0,1 |
|
Ureterolisis |
2 |
0,1 |
|
Ureterolitotomía |
30 |
1,6 |
|
Total |
264 |
13,8 |
|
Alta Complejidad |
|
|
|
Adenomectomía Prostática |
17 |
0,8 |
|
Adrenalectomía |
205 |
10,6 |
|
Boari |
10 |
0,5 |
|
Cistectomía Parcial |
7 |
0,4 |
|
Cistectomía Radical |
34 |
1,8 |
|
Cistoplastía de Aumento |
10 |
0,5 |
|
Ileovesicostomía tipo Monti |
1 |
0,05 |
|
Linfadenectomía Retroperitoneal |
141 |
7,3 |
|
Nefrectomía de Donante Vivo |
34 |
1,8 |
|
Nefrectomía por Patología Benigna |
180 |
9,3 |
|
Nefrectomía Parcial por Tumor |
91 |
4,7 |
|
Nefrectomía Radical |
113 |
5,8 |
|
Nefroureterectomía Radical |
24 |
1,2 |
|
Pieloplastia |
51 |
2,6 |
|
Prostatectomía Radical |
356 |
18,5 |
|
Reimplante Ureteral por Reflujo Vesico-Ureteral |
32 |
1,7 |
|
Reparo de Aneurisma de Arteria Renal |
1 |
0,05 |
|
Sacrocolpo- Suspensión |
6 |
0,3 |
|
Uréter Ileal |
1 |
0,05 |
|
Total |
1.314 |
68,2 |
|
Total Cirugías |
1.924 |
100 |
CIRUGÍA LAPAROSCÓPICA DE BAJO NIVEL DE
COMPLEJIDAD
Denervación
testicular
En muchos pacientes
con orquialgia crónica no se identifica una causa específica. Las alternativas
de manejo en estos casos varían desde tratamiento médico, incluyendo manejo por
clínicas de dolor crónico, hasta intervenciones quirúrgicas como la
orquidectomía, en casos refractarios. Cadeddu et al.9
evaluaron la denervación testicular laparoscópica como una alternativa
quirúrgica mínimamente invasiva con preservación del órgano. Encontraron una
resolución del dolor del 77,8% en 9 pacientes intervenidos y no tuvieron
complicaciones quirúrgicas. Nosotros hemos realizado denervación testicular
laparoscópica en 4 pacientes con orquialgia crónica. En uno de ellos se
presentó una obstrucción intestinal postoperatoria por atrapamiento de asa
entre el peritoneo y el músculo de la pared abdominal en el sitio de incisión
para un trócar de trabajo de 10 mm.
Laparoscopia
por testículos no palpables
El propósito de la
laparoscopia en el estudio de pacientes con testículos no palpables es proveer
información con respecto a la presencia y localización de los testículos. En
muchos casos, dependiendo de los hallazgos operatorios, la laparoscopia
diagnóstica pasa a ser terapéutica, bien sea por la realización de un primer
tiempo de orquidopexia tipo Fowler-Stephens, orquidopexia en un tiempo u
orquidectomía. En estos casos, la tasa de complicaciones reportada es muy baja
y están asociadas al acceso10-12.
Nosotros hemos realizado 51 exploraciones laparoscópicas por testículos no
palpables, en 15 pacientes se realizó orquidopexia y en 17 se practicó
orquidectomía. No tenemos complicaciones en estos procedimientos.
Varicocelectomía
Laparoscópica
La varicocelectomía
laparoscópica es una opción mínimamente invasiva para pacientes adultos y
niños, que no está exenta de complicaciones. Aunque la tasa de complicaciones
intraoperatorias es baja, en el postoperatorio ésta ha sido reportada hasta en
un 9%, siendo el hidrocele la complicación postoperatoria más frecuente
(5,3%-6,6%)12-14. Chrouser15 encontró que un 4,8% de los pacientes llevados a
varicocelectomía laparoscópica presentan dolor o disestesias en territorio del
nervio genitofemoral, que podría estar en relación al uso del electrocauterio o
del bisturí armónico en la disección del peritoneo que cubre el cordón
espermático o a tracción excesiva sobre el mismo. Estas alteraciones sensitivas
usualmente aparecen entre los días 0 y 10 postoperatorio y mejoran o se
resuelven hacia el octavo mes.
Es raro encontrar
casos de atrofia testicular postoperatoria. La tasa de recurrencia varía entre
0 y 6,6%13-15. En nuestra
serie, en los 259 pacientes llevados a varicocelectomía laparoscópica la tasa
de complicaciones fue del 1,1%. Tuvimos 1 caso de lesión de vasos epigástricos
y 2 casos de lesión intestinal, todos resueltos en el mismo acto quirúrgico.
CIRUGÍA LAPAROSCÓPICA DE COMPLEJIDAD
MEDIA
Biopsia
renal
La biopsia percutánea
con aguja guiada por ultrasonido o tomografía computerizada es la herramienta
de mayor valor en el diagnóstico de enfermedades renales parenquimatosas. Sin
embargo, en ocasiones es difícil realizarla en presencia de ciertas anomalías,
variantes anatómicas, o estar contraindicada por problemas médicos. En estos
casos, la biopsia laparoscópica es una opción atractiva debido a que es una
técnica mínimamente invasiva16,17.
Ésta ha sido realizada por retroperitoneoscopia, con tasas de complicaciones
entre 0 y 13,5%16-18. El
sangrado es la complicación más frecuente, siendo en algunos casos una
situación de alto riesgo16,18.
Nosotros hemos
realizado 5 biopsias renales por estudio de nefropatías, todas por vía
lumboscópica. No tenemos complicaciones en este grupo de pacientes.
Colposuspensión
Tipo Burch
La evidencia
disponible en la actualidad sugiere que la eficacia de la colposuspensión
laparoscópica es menor a la de la cirugía abierta y está asociada a una mayor
tasa de complicaciones quirúrgicas19. La tasa de
complicaciones informada en la literatura es muy variable, siendo reportadas
lesiones vesicales y ureterales, sangrado y hematomas2,5,20,21. Nosotros
realizamos colposuspensión laparoscópica tipo Burch en 42 mujeres, teniendo una
complicación (2,4%): un caso de neuropraxia del nervio poplíteo, que se
resolvió con tratamiento médico.
Linfadenectomía
pélvica
La frecuencia y el
tipo de complicaciones de la linfadenectomía pélvica laparoscópica en pacientes
con cáncer de próstata son similares a las encontradas en la linfadenectomía
pélvica abierta. Sin embargo, la aparición de linfoceles parece ser menos
frecuente con la técnica laparoscópica22. La
linfadenectomía ampliada/extendida también se ha hecho con técnica
laparoscópica en pacientes con cáncer de vejiga o cáncer de pene23,24. En estos casos, se han
reportado complicaciones como lesiones vasculares mayores y trombosis venosa24.
La sección del nervio
obturador ha sido informada como complicación de la linfadenectomía pélvica
laparoscópica, así como su reparo por esta misma vía25.
Nosotros hemos
realizado linfadenectomía pelviana por cáncer de próstata en 110 pacientes,
cáncer de vejiga en 6 y cáncer de ovario en 2, con una tasa de complicaciones
del 6,8% (Tabla 2). En nuestra serie la complicación más frecuente fue el
linfedema de miembros inferiores (2,5%), mostrando una buena repuesta al
tratamiento conservador. Tuvimos casos únicos de linfocele, sangrado y
perforación vesical, y al igual que lo reportado por Spaliviero et al.25, una sección del nervio obturador, reparada por vía
laparoscópica.
Tabla 2
Complicaciones
de la Linfadenectomía Pélvica Laparoscópica (N=118)
|
Complicación |
No. |
% |
Manejo |
|
Hemoperitoneo |
1 |
0,8 |
Re-Laparoscopia |
|
Linfedema de Miembro Inferior |
3 |
2,5 |
Tratamiento Conservador |
|
Linfocele |
1 |
0,8 |
Punción Percutánea |
|
Neumopatía |
1 |
0,8 |
Tratamiento Médico |
|
Perforación Vesical |
1 |
0,8 |
Sutura Laparoscópica |
|
Sección de Nervio Obturador |
1 |
0,8 |
Neurorrafia Laparoscópica |
|
Total |
8 |
6,8 |
|
Linfocelectomía
Aunque son
infrecuentes, los linfoceles generalmente se presentan luego de transplante
renal o linfadenectomía pélvica por cáncer de próstata. La mayoría de los linfoceles
son asintomáticos, sin embargo, en ocasiones pueden obstruir el drenaje venoso
de la pelvis o el drenaje linfático de las extremidades inferiores, desplazar
la vejiga o comprimir un uréter transplantado, y en estos casos es necesario un
tratamiento. Las intervenciones terapéuticas incluyen el drenaje percutáneo,
instilación de agentes esclerosantes y la marsupialización peritoneal
quirúrgica. La marsupialización abierta ha sido el tratamiento más efectivo, y
recientemente la ablación laparoscópica ha demostrado una eficacia comparable a
la cirugía abierta y ha disminuido significativamente la morbilidad del
procedimiento26,27. En un
análisis multi-institucional que agrupó 81 pacientes llevados a ablación
laparoscópica de linfoceles, Hsu et al.28
encontraron una tasa de complicaciones intraoperatorias del 4,9%, recomendando
especial cuidado en la localización y drenaje del linfocele para evitar
lesiones vesicales o traumatismo sobre el injerto renal, las cuales son las
potenciales complicaciones quirúrgicas mayores.
La tasa de
recurrencia de linfocele informada en las diferentes series laparoscópicas
varía entre 6% y 12%26-28.
Nosotros hemos realizado marsupialización laparoscópica en 3 pacientes con
linfocele post-transplante renal y en 2 post-prostatectomía radical
retropúbica, sin que a la fecha tengamos casos de recurrencia o complicaciones.
Marsupialización
de quistes renales
La mayoría de los
quistes renales son asintomáticos y no requieren tratamiento. Las indicaciones
de tratamiento están limitadas a aquellos quistes que obstruyen el sistema
colector, comprimen el parénquima renal, o sangran espontáneamente, produciendo
dolor y hematuria; adicionalmente, aquellos que causan hipertensión, uropatía
obstructiva o se infectan. La laparoscopia es una excelente opción quirúrgica
en el caso de los quistes renales, tanto parenquimatosos como parapiélicos, por
acceso transperitoneal o lumboscópico. Varios grupos ha reportado su
experiencia en ablación laparoscópica de quistes renales, coincidiendo entre
otros aspectos, en la baja tasa de complicaciones29-31. Nosotros tuvimos una complicación en 1/55 pacientes
operados por quiste renal. Se trató de una quemadura en la piel de una
extremidad inferior con el recipiente de agua caliente.
Ureterolisis
y ureterectomía
La fibrosis
retroperitoneal es una causa infrecuente de obstrucción ureteral, que en muchos
casos requiere de tratamiento quirúrgico. La ureterolisis abierta, aunque es
efectiva, se asocia a una significativa tasa de morbilidad. La ureterolisis
laparoscópica es una opción quirúrgica frente a la cirugía abierta, aunque la
experiencia acumulada es limitada para precisar su rol en el tratamiento de la
fibrosis retroperitoneal. Las tasas de complicaciones y conversión reportadas
llegan a un 30% y 15% respectivamente32-34.
Nosotros hemos realizado ureterolisis e intraperitonización ureteral
laparoscópica en 2 pacientes con fibrosis retroperitoneal. También por
laparoscopia hemos efectuado 2 ureterectomías: una de ellas indicada por el
hallazgo de un carcinoma de pelvis renal en un paciente llevado a nefrectomía
abierta y el otro caso por una metástasis ureteral de un hipernefroma. No
tenemos complicaciones en estos 4 pacientes llevados a ureterectomía y
ureterolisis laparoscópica.
Ureterolitotomía
La mayoría de los
cálculos del uréter superior y medio son tratados con litotripsia extracorpórea
con ondas de choque o mediante técnicas endoscópicas. Ocasionalmente, ante la
presencia de cálculos grandes, densos o impactados, o cuando los tratamientos
de primera línea han fallado, la cirugía abierta está indicada. En la
actualidad, la laparoscopia es una alternativa mínimamente invasiva frente a la
cirugía abierta. Varios grupos han comunicado su experiencia en
ureterolitotomía laparoscópica, reportando una baja tasa de complicaciones
mayores. La filtración urinaria ha sido la complicación postoperatoria más
frecuentemente informada35-37.
Nosotros tenemos una
serie de 30 pacientes llevados a ureterolitotomía laparoscópica en los cuales
hemos tenido 4 complicaciones (13,3%): un caso de hemoperitoneo que requirió
re-exploración laparoscópica; en un paciente se presentó hidronefrosis por
edema en la línea de sutura, lo cual se resolvió con la colocación de un
catéter doble J; en un paciente hubo lesión de la arteria iliaca, requiriendo
conversión a cirugía abierta y hubo un caso de estenosis ureteral extensa para
lo cual se realizó un uréter ileal laparoscópico.
CIRUGÍA LAPAROSCÓPICA DE ALTO NIVEL DE
COMPLEJIDAD
Adenomectomía
prostática
Varios grupos han
demostrado la factibilidad y reproducibilidad de la adenomectomía prostática
laparoscópica como alternativa en los pacientes con hiperplasia benigna de la
próstata que tienen indicación de cirugía abierta. Sin embargo, la experiencia
es limitada y aún no está definido su rol. Es un procedimiento técnicamente
demandante con una significativa tasa de complicaciones: 19% - 27,7%38,39. Sotelo38
reportó un sangrado promedio de 516 mL (rango: 100 – 2.500 mL) en 17
adenomectomías laparoscópicas con una tasa de transfusión del 29%. van
Velthoven39 informó que en los 18 pacientes
operados la mayor parte de sus complicaciones fueron leves, pero en un paciente
fue necesaria una segunda intervención por obstrucción persistente.
Nuestra serie de
adenomectomía prostática laparoscópica es de 17 pacientes, teniendo
complicaciones en uno de ellos (5,9%). Se trató de un caso de filtración
urinaria en el postoperatorio de un adenoma de 100 g, requiriendo re-sutura
laparoscópica.
Adrenalectomía
laparoscópica
La laparoscopia se ha
convertido en la técnica de elección para la cirugía de la glándula adrenal en
muchas instituciones. En varios estudios se ha comparado retrospectivamente la
adrenalectomía laparoscópica y la técnica tradicional abierta, encontrando que
el abordaje laparoscópico se asocia a una tolerancia de la vía oral más
temprana, menor tiempo de hospitalización, menor dolor postoperatorio y una más
rápida reincorporación a actividades generales40-43. La tasa de complicaciones reportada en el caso de la
adrenalectomía laparoscópica es baja40-45.
Brunt46 realizó un meta-análisis buscando
determinar si la adrenalectomía laparoscópica ha tenido un impacto positivo en
la incidencia y naturaleza de las complicaciones relacionadas con la
adrenalectomía, al compararla con la era pre-laparoscópica. Encontró que la
adrenalectomía laparoscópica ha resultado en menos complicaciones relacionadas
con la adrenalectomía que las observadas históricamente con la adrenalectomía
abierta. Menos complicaciones pulmonares y de la herida quirúrgica, y una
reducida incidencia de esplenectomías incidentales son las responsables de este
impacto positivo. Nuestra experiencia es de 205 adrenalectomías laparoscópicas,
con una tasa de complicaciones intraoperatorias del 4,5%. En la Tabla 3 se
muestran las complicaciones en nuestra serie de adrenalectomía laparoscópica.
Tuvimos 3 lesiones vasculares y una lesión diafragmática resueltas por vía
laparoscópica; 2 fístulas pancreáticas que evolucionaron satisfactoriamente con
tratamiento conservador; una muerte intraoperatoria por crisis hipertensiva en
una paciente con un feocromocitoma derecho de 7 cm. de diámetro. El único
factor común en los casos en los cuales se presentaron complicaciones o en
aquellos que hubo sangrado significativo, fue el tamaño tumoral mayor de 5 cm.
Sin embargo, consideramos que el tamaño per
se no contraindica una adrenalectomía laparoscópica; en estos casos, a
pesar que por el volumen de las lesiones se requiere una amplia disección, se
mantienen los beneficios de la cirugía mínimamente invasiva.
Tabla 3
Complicaciones
de la Adrenalectomía Laparoscópica (N=205)
|
Complicaciones |
No. |
% |
Manejo |
|
Intraoperatorias |
|
|
|
|
Lesión de Vena Renal |
3 |
1,5 |
Sutura
laparoscópica |
|
Fístula Pancreática |
2 |
1 |
Drenaje percutáneo |
|
Hematoma Retroperitoneal |
1 |
0,5 |
Tratamiento
conservador |
|
Laceración de Bazo |
1 |
0,5 |
Tratamiento
conservador |
|
Lesión de Diafragma |
1 |
0,5 |
Sutura
laparoscópica |
|
Muerte |
1 |
0,5 |
|
|
Tardías |
|
|
|
|
Hernia en Sitio de Punción |
3 |
1,5 |
Hernioplastia |
Boari
El colgajo vesical
tipo Boari realizado por laparoscopia ha sido reproducido en casos de largas
estenosis ureterales, fibrosis retroperitoneal y luego de ureterectomía parcial
por tumor, demostrando excelentes resultados quirúrgicos y mínima morbilidad
operatoria32,47,48.
Nosotros hemos realizado reemplazo ureteral con colgajo vesical tipo Boari en
10 pacientes, sin complicaciones intraoperatorias. En el postoperatorio se han
presentado complicaciones en 2 de ellos. En una mujer con antecedente de carcinoma
cérvico-uterino irradiado hubo uroperitoneo por dehiscencia de la sutura
vesical, requiriendo exploración y rafia laparoscópica. En un paciente portador
de un tumor de uréter distal, se realizó ureterectomía parcial y reconstrucción
con colgajo tipo Boari; presentó filtración en el postoperatorio, que respondió
favorablemente al manejo con sonda vesical.
Cistectomía
Parcial
Existen reportes de
cistectomía parcial laparoscópica en el manejo de lesiones vesicales benignas,
lesiones del uraco y casos seleccionados de carcinoma transicional infiltrante,
demostrando ser una técnica eficaz y de mínima morbilidad49-51. Cadeddu et al.50 por
ejemplo, no tuvieron complicaciones en 4 pacientes operados mediante
laparoscopia por quistes de uraco. Mariano et al.51
encontraron filtración urinaria en 2 de 6 pacientes operados, lo cual se
resolvió espontáneamente. Nosotros tenemos 7 pacientes llevados a cistectomía
parcial laparoscópica, sin tener complicaciones operatorias en ningún caso. En
nuestra experiencia la indicación fue endometriosis (2), quiste de uraco (2),
carcinoma vesical (2) y cuerpo extraño posterior a una pexia uterina (1).
Cistectomía
Radical
Varios grupos han
demostrado la factibilidad y reproducibilidad de la cistectomía radical
laparoscópica. La parte más compleja de la cirugía, está representada por la
elaboración de la neovejiga y el neoimplante ureteral. En algunos centros la
confección de la neovejiga se realiza a cielo abierto, exponiendo el segmento
intestinal a través de una pequeña incisión. También se han publicado series
con derivaciones urinarias continentes realizadas con técnica completamente
laparoscópica52-54.
Series recientes de
cistectomía radical laparoscópica muestran bajas tasas de complicaciones,
aunque la experiencia acumulada aún no es suficiente para compararlas frente a
la cirugía abierta. Están descritos casos de embolismo pulmonar, fístulas
urinarias, sangrado postoperatorio, hematomas, íleo y pielonefritis, entre
otros55.
Nuestra serie de
cistectomía radical laparoscópica es de 34 pacientes, en los cuales hemos
tenido 3 complicaciones intraoperatorias (8,8%): lesión de arteria iliaca común
(1), lesión de vena iliaca común (1) y lesión de arteria epigástrica (1). En el
postoperatorio la tasa de complicaciones fue del 20,6%: tuvimos 3 pacientes con
íleo prolongado, 3 con pielonefritis y un caso de obstrucción intestinal
mecánica que requirió reintervención.
Cistoplastia
de aumento e ileovesicostomía
Existen reportes de
casos exitosos de ampliaciones vesicales laparoscópicas usando estómago, íleon
y colon, con o sin la creación de estomas cateterizables56,57. En algunos casos, se aísla el segmento intestinal y
la continuidad intestinal se restablece extracorpóreamente, ampliando la
incisión de uno de los trócares. Nosotros hemos realizado enterocistoplastia de
aumento laparoscópica en 10 pacientes con vejiga neurogénica por lesión medular
y una ileovesicostomía tipo Monti sin complicaciones intraoperatorias. En este
grupo de pacientes tenemos una complicación del postoperatorio inmediato: fue
un caso de sangrado postoperatorio que requirió laparotomía exploradora,
encontrando el muñón de la arteria apendicular como fuente de sangrado.
En un paciente se
presentó ruptura espontánea de la ampliación vesical a los 7 meses de operado.
En este caso el manejo fue re-exploración y rafia laparoscópica, así como
lavado peritoneal por la misma vía.
Linfadenectomía
retroperitoneal
La linfadenectomía
retroperitoneal laparoscópica ha demostrado eficacia quirúrgica y oncológica en
el manejo de pacientes con cáncer testicular en etapa I y II58–60. La morbilidad y la tasa de complicaciones son bajas,
ofreciendo ventaja frente a la cirugía abierta58,59. La complicación mayor más temida son las lesiones
vasculares, las cuales son la principal causa de conversión a cirugía abierta.
Esta última está por debajo del 10%60. La mayor
parte de las complicaciones son menores, como ascitis quilosa o formación de
linfoceles60.
Nosotros tenemos una
tasa de complicaciones intraoperatorias de 6,4% y postoperatorias de 3,5% en
141 linfadenectomías retroperitoneales. (Tabla 4) Las lesiones vasculares han
sido las complicaciones intraoperatorias más frecuentes: 8 en total. En 5 de
estos pacientes se ha hecho reparo laparoscópico, incluyendo lesiones de vena
cava y vena lumbar, mientras que en los otros 3 casos se ha convertido a
cirugía abierta: lesión de arteria y vena iliaca (1), lesión de arteria iliaca
(1) y lesión de vena lumbar (1).
Tabla 4
Complicaciones
de la Linfadenectomía Retroperitoneal Laparoscópica (N=141)
|
Complicaciones |
No. |
% |
Manejo |
|
Intraoperatorias |
|
|
|
|
Lesiones Vasculares |
8 |
5,7 |
Control
Laparoscópico (5) |
|
|
|
|
Conversión (3) |
|
Lesión Duodenal |
1 |
0,7 |
Sutura
Laparoscópica |
|
Total |
9 |
6,4 |
|
|
Postoperatorias |
|
|
|
|
Ascitis Quilosa |
1 |
0,7 |
Manejo
Laparoscópico |
|
Linfocele |
2 |
1,4 |
Tratamiento
Conservador |
|
Hematoma
Retroperitoneal |
1 |
0,7 |
Tratamiento
Conservador |
|
Embolismo Pulmonar |
1 |
0,7 |
Tratamiento Médico |
|
Total |
5 |
3.5 |
|
En el postoperatorio
hemos tenido complicaciones propias del procedimiento: linfocele (2), ascitis
quilosa (1), hematoma retroperitoneal (1) y trombo embolismo pulmonar (1).
Nefrectomía
laparoscópica
Rassweiler et al.61
publicaron la experiencia inicial en nefrectomía laparoscópica de 14 centros
pertenecientes al grupo de cirugía laparoscópica de la Asociación Urológica
Alemana, donde se realizaron un total de 482 nefrectomías laparoscópicas.
Encontraron que las tasas de complicaciones y conversión, así como el tiempo
operatorio, dependieron principalmente de la patología renal. Definieron 3
grupos de entidades que en orden, aumentan el tiempo operatorio y las tasas de
complicaciones y conversión: grupo I:
displasia renal y nefropatía por reflujo; grupo
II: hidronefrosis, enfermedad litiásica terminal y nefrectomía radical; y grupo III: tuberculosis renal, atrofia
renal post-traumática, riñones infartados y pielonefritis xantogranulomatosa.
La nefrectomía
laparoscópica se ha desarrollado por vía anterior transperitoneal o por
lumboscopia. La frecuencia de complicaciones reportadas para ambas técnicas no
muestra diferencias significativas5,12,61.
En la Tabla 5 se
muestran las complicaciones en nuestra experiencia de 442 nefrectomías
laparoscópicas.
Tabla 5
Complicaciones
de Nefrectomía Laparoscópica (N=442)
|
Complicaciones |
No. |
% |
Manejo |
|
Nefrectomía Simple (N=180) |
|
|
|
|
Lesión del Pedículo
Renal |
1 |
0,56 |
Conversión |
|
Sangrado Postoperatorio |
3 |
1,67 |
Revisión Quirúrgica
Abierta (2) |
|
|
|
|
Revisión
Laparoscópica (1) |
|
Hematoma
Retroperitoneal |
3 |
1,67 |
Tratamiento
Conservador (2) |
|
|
|
|
Drenaje Percutáneo
(1) |
|
Total |
7 |
3,89 |
|
|
Nefrectomía Radical (N=113) |
|
|
|
|
Lesión de Arteria
Renal |
1 |
0,88 |
Conversión |
|
Lesión del Bazo |
1 |
0,88 |
Esplenectomía |
|
Hematoma de Pared |
1 |
0,88 |
Tratamiento
Conservador |
|
Íleo Prolongado |
1 |
0,88 |
Tratamiento
Conservador |
|
Insuficiencia Renal
Aguda |
1 |
0,88 |
Tratamiento
Conservador |
|
Muerte
Postoperatoria |
1 |
0,88 |
|
|
Total |
6 |
5,31 |
|
|
Nefrectomía Parcial por Tumor
(N=91) |
|
|
|
|
Sangrado |
3 |
3,3 |
Nefrectomía Radical
Laparoscópica |
|
Fístula
Urinaria-Urinoma |
1 |
1,1 |
Cateter Doble J –
Drenaje Percutáneo |
|
Embolia Pulmonar |
1 |
1,1 |
Tratamiento |
|
Anticoagulante |
|
|
|
|
Hematoma
Retroperitoneal |
|
|
|
|
Infectado |
1 |
1,1 |
Drenaje Percutáneo-Antibioticoterapia |
|
Hemorragia de Vías
Digestivas |
1 |
1,1 |
Tratamiento Médico |
|
Lesión
Pielo-Ureteral |
1 |
1,1 |
Sutura
Laparoscópica |
|
Sangrado
Postoperatorio |
1 |
1,1 |
Revisión
Laparoscópica y Sutura |
|
Total |
9 |
9,9 |
|
|
Nefroureterectomía Radical
(N=24) |
|
|
|
|
Sangrado
Intraoperatorio |
1 |
4,17 |
Laparoscopia con
Asistencia Manual |
|
Nefrectomía de Donante Vivo
(N=34) |
|
|
|
|
Deslizamiento Clip
de Titanio |
1 |
2,9 |
Control manual y
reposición del clip |
|
Hemoperitoneo |
1 |
2,9 |
Revisión Quirúrgica
Abierta |
|
Pérdida de Injerto |
1 |
2,9 |
|
|
Total |
3 |
8,8 |
|
En 180 nefrectomías
por patología benigna hubo 7 complicaciones (3,8%): un caso de sangrado a
partir del pedículo renal que requirió conversión a cirugía abierta; tres
pacientes presentaron sangrado postoperatorio por lo cual tuvieron que ser reoperados,
dos de ellos mediante laparotomía y uno con técnica laparoscópica; se
presentaron 3 casos de hematoma retroperitoneal: dos pacientes se manejaron
médicamente y uno requirió punción percutánea. En 5 de estos 7 pacientes que
presentaron complicaciones, la indicación de cirugía estuvo asociada a un
proceso inflamatorio, y hubo un caso asociado a cirugía abdominal previa:
pieloplastía laparoscópica.
Se practicaron 113
nefrectomías radicales y 91 nefrectomías parciales por tumor. En el grupo de
nefrectomía radical se presentaron 6 complicaciones: 2 de ellas
intraoperatorias y 4 del postoperatorio inmediato. Una complicación
intraoperatoria mayor consistió en desgarro de la arteria renal durante la
colocación de un clip, por lo cual hubo necesidad de conversión a cirugía
abierta. En un paciente con un tumor de 4,5 cm. del polo superior del riñón
izquierdo, se presentó lesión del bazo que requirió esplenectomía. Las
complicaciones postoperatorias fueron hematoma de pared (1), íleo prolongado
(1), insuficiencia renal aguda (1) y un caso de muerte por cardiopatía
coronaria a los 10 días de cirugía en un hombre de 75 años de edad. En los 6
pacientes el tamaño del tumor renal fue menor de 7 cm de diámetro mayor.
La tasa de
complicaciones en el caso de la nefrectomía parcial por tumor fue de 9,9%.
Tres pacientes
presentaron sangrado intraoperatorio que obligó a realizar nefrectomía radical
laparoscópica en el mismo acto quirúrgico. Hubo un caso de fístula urinaria en
el postoperatorio temprano de un paciente de 56 años, monorreno, que llevó a la
formación de un urinoma; esto se resolvió con la colocación de un catéter
ureteral de auto-retención en doble J y punción percutánea de la colección. Un
paciente de 34 años de edad, sin factores de comorbilidad, presentó embolismo
pulmonar que requirió terapia anticoagulante. En el postquirúrgico tardío
presentó hemoperitoneo y requirió nefrectomía de urgencia. Un paciente tuvo un
hematoma retroperitoneal sobreinfectado el cual evolucionó satisfactoriamente
con drenaje percutáneo y terapia antibiótica.
Nefrectomía
de donante vivo
La seguridad y
eficacia en la nefrectomía del donante vivo es un imperativo técnico y ético
por lo cual la cirugía debiera minimizar la morbilidad asociada al
procedimiento. Debe permitir un rápido retorno a la actividad habitual del
donante y para el receptor está obligada a proveer un riñón atraumático, con el
menor tiempo de isquemia caliente que asegure un buen funcionamiento del
injerto62,63. La nefrectomía
de donante por laparoscopia tiene una baja tasa de complicaciones, similar a la
cirugía abierta, pero es sustancialmente ventajosa en la recuperación del
donante64. Nosotros realizamos la nefrectomía del
donante vivo con asistencia manual y en los 34 pacientes intervenidos hemos
tenido 3 complicaciones (8,8%). En un caso se deslizaron los clips de titanio
de la arteria renal, lo cual fue controlado manualmente, sin necesidad de
conversión a cirugía abierta; un caso de sangrado postoperatorio requirió
exploración abierta encontrando un vaso sangrante en el área suprarrenal; y
finalmente, un caso de mala perfusión del injerto.
Pieloplastia
La pieloplastia
laparoscópica ha mostrado resultados funcionales equiparables a la cirugía
abierta convencional, haciendo que en muchos centros, sea el procedimiento de
elección en el manejo de la estenosis pielo-ureteral65,66. Hay series reportadas de pieloplastia laparoscópica
por obstrucción pieloureteral primaria y secundaria, por vía transperitoneal y
extraperitoneal, con tasas de complicaciones entre el 3,6% y el 9,1%67,68.
Tenemos una serie de
51 pieloplastias laparoscópicas transperitoneales con una tasa de
complicaciones del 5,9%. En 47 pacientes (92,2%) se realizó técnica de
Anderson-Hynes y en 4 (7,8%) se realizó Fengerplastía. Las complicaciones
fueron sangrado (1), íleo mecánico por vólvulos del ciego (1) e íleo paralítico
(1). El tiempo mínimo de seguimiento es de 6 meses, encontrando re-estenosis en
2 pacientes (3,9%): una re-estenosis después de plastia de Anderson-Hynes y una
después de Fengerplastía.
Prostatectomía
radical laparoscópica
En 356
prostatectomías radicales laparoscópicas (PRL) tuvimos una tasa de
complicaciones intraoperatorias del 7,6% y postoperatorias del 5,6% (Tabla 6).
Inicialmente realizamos la PRL por vía transperitoneal, teniendo complicaciones
como lesiones de vejiga, manejadas con sutura laparoscópica; una lesión de
uréter que requirió conversión a cirugía abierta; una lesión del nervio
obturador, la cual se logró reparar de manera exitosa con técnica
laparoscópica. Posteriormente, desarrollamos la técnica extraperitoneal (PRLE),
buscando las ventajas potenciales de limitar la realización de la cirugía en
espacio extraperitoneal. En primer lugar, al no crearse neumoperitoneo, se
evitan las complicaciones derivadas de la disminución del retorno venoso
propias del neumoperitoneo; en segundo lugar, se facilita el acceso en
pacientes con cirugías intra-abdominales previas al evitar las sinequias y
adherencias intraperitoneales; de la misma manera, el mantener el campo
quirúrgico fuera de la cavidad peritoneal, minimiza la posibilidad de
complicaciones mecánicas o térmicas sobre las vísceras huecas intra abdominales12. La técnica transperitoneal exige un posicionamiento
del paciente en Trendelenburg, no siendo así para la PRLE, de esta manera se
previenen complicaciones propias de la posición como restricción ventilatoria2. Finalmente, la técnica extraperitoneal tiene la
facultad de confinar potenciales complicaciones como sangrado y filtración
urinaria al espacio extraperitoneal, brindando la posibilidad de un tratamiento
conservador en estos casos.
Tabla 6
Complicaciones
de la Prostatectomía Radical Laparoscópica (N=356)
|
Complicaciones |
No. |
% |
Técnica |
Manejo |
|
Intraoperatorias |
|
|
|
|
|
Lesión de Vejiga |
3 |
0,84 |
TP |
Sutura
Laparoscópica |
|
Lesión A.
Epigástrica |
2 |
0,56 |
TP |
Control
Laparoscópico |
|
Lesión Nervio
Obturador |
1 |
0,28 |
TP |
Neurorrafia
Laparoscópica |
|
Lesión de Recto |
6 |
1,68 |
TP |
Sutura
Laparoscópica |
|
|
13 |
3,65 |
EP |
Sutura
Laparoscópica |
|
Lesión de Uréter |
1 |
0,28 |
TP |
Conversión a
Cirugía Abierta |
|
Sangrado del
Complejo |
1 |
0,28 |
TP |
Conversión a
Cirugía Abierta |
|
Total |
27 |
7,6 |
|
|
|
Postoperatorias |
|
|
|
|
|
Colitis Pseudomembranosa |
3 |
0,84 |
|
Tratamiento Médico |
|
Fístulas Urinarias |
6 |
1.68 |
|
Reanastomosis
Laparoscópica: 4 |
|
|
|
|
|
Tratamiento
Conservador: 2 |
|
Fístulas Rectales |
5 |
1,4 |
|
Tratamiento
Conservador: 3 |
|
|
|
|
|
Cierre
Transesfinteriano:2 |
|
Hematoma Infectado |
1 |
0,28 |
|
Cirugía Abierta |
|
Hematoma
Retroperitoneal |
1 |
0,28 |
|
Tratamiento
Conservador |
|
Hemoperitoneo |
1 |
0,28 |
|
Revisión
Laparoscópica |
|
Íleo Paralítico |
1 |
0,28 |
EP |
Tratamiento Médico |
|
Íleo Mecánico |
1 |
0,28 |
|
Laparotomía
Exploradora |
|
Sangrado |
1 |
0,28 |
|
Revisión
Laparoscópica |
|
Total |
20 |
5,62 |
|
|
Las lesiones de recto
fueron 19 en total (5,3%), siendo la complicación más frecuente en nuestra
serie. Tuvimos lesiones de la pared anterior del recto con ambas técnicas: transperitoneal
y extraperitoneal. Posiblemente hubo otros 5 pacientes con lesiones de recto,
las cuales no fueron identificadas durante la cirugía y se manifestaron en el
postoperatorio como fístulas recto-vesicales. El hecho que estas lesiones
rectales no se hayan diagnosticado intraoperatoriamente, reafirma la
importancia de la búsqueda activa de esta potencial complicación, aunque
también plantea la posibilidad que se trate de lesiones tardías producidas en
paredes desvitalizadas por amplias disecciones o por uso excesivo de
electrocoagulación o bisturí ultrasónico.
En 6 casos hubo
filtración de orina, a través de la anastomosis vésico-uretral. En 2 pacientes
la filtración se resolvió con manejo conservador, mientras que en 4 de ellos,
fue necesaria una re-anastomosis, la cual se hizo con técnica laparoscópica.
Al inicio de la serie
se intentó retirar la sonda uretro-vesical precozmente, sin embargo, en 7
pacientes hubo retención de orina cuando el retiro de la sonda se hizo antes
del quinto día del postoperatorio. En estos casos fue necesario prolongar el
uso de sonda de 2 a 7 días más, desde entonces se modificó la conducta de
retiro de sonda vésico-uretral, y ésta se movilizó después del séptimo día
postoperatorio. Creemos que este hecho se explica por el edema y la reacción
inflamatoria de los tejidos del postoperatorio inmediato.
Así como lo han
informado otros grupos, creemos que en la medida que se ha depurado la técnica
y se ha acumulado experiencia con este procedimiento, la tasa de complicaciones
ha disminuido considerablemente69-71.
Reimplante
ureteral por reflujo vésico-ureteral
La experiencia
reportada en el manejo laparoscópico del reflujo vesicoureteral es limitada. No
hay estudios con número significativo de pacientes ni seguimiento suficiente
para medir los resultados en términos de corrección del reflujo, recurrencia de
infecciones urinarias y estenosis postoperatorias. Aunque no hay informes de
complicaciones intraoperatorias significativas, su ventaja frente a la cirugía
abierta convencional no está clara para algunos investigadores72,73. Nosotros hemos operado 32
pacientes por reflujo vesicoureteral mediante laparoscopia teniendo un caso de
neuropraxia del popliteo como única complicación (3,1%).
Sacrocolpo-Suspensión
Las técnicas
laparoscópicas para reparación de prolapso de cúpula vaginal tienen 10 años
desde su primera descripción y siguen evolucionando. Como técnicas
laparoscópicas están reconocidas la fijación a los ligamentos útero-sacro y la
sacrocolpopexia74,75. En la
literatura hay más reportes de fijación de la cúpula vaginal al promontorio
sacro que a los ligamentos útero-sacro, sin embargo, las tasas de éxito de
ambos procedimientos con técnica laparoscópica son muy satisfactorias. Como
complicaciones están descritas el sangrado presacro (3,9%), el cual se presenta
durante la disección del promontorio y en ocasiones puede ser difícil de
controlar, lesiones vesicales (2,6%), lesiones rectales (1,3%), rechazo de la
malla (1,3%), erosión vaginal (0,8%), infección de la malla (0,6%),
encarcelación intestinal (0,3%)74-77.
La nuestra, siendo una serie inicial de sacrocolpofijación laparoscópica (6
pacientes), muestra resultados tempranos muy prometedores, sin complicaciones
intraoperatorias o postoperatorias tempranas.
Reparación
de aneurisma de arteria renal
Gill et al.78 reportaron el primer caso de cirugía renovascular
laparoscópica, reparando exitosamente un aneurisma de 3 cm de una arteria renal
principal. Nosotros operamos un paciente por un aneurisma de la arteria renal
mediante técnica completamente laparoscópica, a través de 4 puertos
transperitoneales. El resultado fue igualmente satisfactorio, sin
complicaciones intra o postoperatorias.
Uréter
ileal
El reemplazo ureteral
con íleon mediante laparoscopia, reproduciendo los principios establecidos en
cirugía abierta ha sido factible en centros con gran experiencia en cirugía
laparoscópica avanzada79. Tenemos un caso de
sustitución ureteral con íleon sin incidentes, con un resultado operatorio muy
favorable.
CONCLUSIONES
Nuestra serie
reafirma lo expresado por otros grupos con experiencia en cirugía laparoscópica
urológica: la frecuencia y magnitud de las complicaciones se relaciona con el
grado de complejidad de los procedimientos quirúrgicos laparoscópicos (Tabla
7). En el caso nuestro, la mayor parte de las cirugías realizadas son de alto
nivel de complejidad, pese a esto tenemos una muy aceptable tasa global de
complicaciones: 7%.
Tabla 7
Tasa de
complicaciones de acuerdo al grado de complejidad de las cirugías.
|
Grado
de Complejidad |
No. Complicaciones/ No. Casos |
% |
|
Bajo |
4/346 |
1,1 |
|
Medio |
14/264 |
5,3 |
|
Alto |
117/1.314 |
8,9 |
|
Total |
135/1.924 |
7,0 |
Las complicaciones
por sangrado fueron las más frecuentes (Tabla 8). Sangrado intraoperatorio,
postoperatorio o hematomas se presentaron principalmente en el caso de la
nefrectomía laparoscópica, la mayoría de los casos en nefrectomía por patología
benigna. Creemos que esto se debe a que la nefrectomía por patología benigna
fue una de las primeras cirugías complejas que desarrollamos por laparoscopia.
Luego, a pesar de realizar cirugía renal más compleja, como nefrectomía radical
y nefrectomía parcial por tumor, la frecuencia de sangrado no aumentó.
Tabla 8
Complicaciones
más frecuentes en 1.924 cirugías urológicas por laparoscopia
|
Complicaciones |
No. |
% |
%
Complicaciones |
|
Sangrado |
20 |
1 |
1,8 |
|
Lesiones de Recto |
19 |
1 |
14 |
|
Lesiones Vasculares |
13 |
0,7 |
9,6 |
|
Fístulas Urinarias |
8 |
0,4 |
5,9 |
|
Fístulas Rectales |
5 |
0,3 |
3,7 |
El procedimiento que
nos ha dado mayor número de complicaciones ha sido la prostatectomía radical
laparoscópica (Tabla 6). Sin embargo, cuando comparamos las últimas 100
prostatectomías radicales con 100 anteriores de nuestra serie, encontramos
disminución significativa del sangrado, del tiempo operatorio y las tasas de
transfusión y complicaciones. La curva de aprendizaje de esta técnica es lenta
y laboriosa, ambos aspectos pueden ser mejorados con el entrenamiento adecuado
junto a equipos quirúrgicos con experiencia.
Las lesiones
vasculares mayores también se presentaron durante cirugías complejas:
adrenalectomía, nefrectomía y sobre todo, en casos de linfadenectomía
retroperitoneal. Estas lesiones inicialmente nos obligaban a realizar
conversión a cirugía abierta. Luego, con la experiencia sumada en la cirugía
reconstructiva, la reparación de éstas se hizo laparoscópica. Tenemos rafias de
lesiones vasculares de vasos renales, iliacos y vena cava. De las
complicaciones vasculares aprendimos a realizar control y sutura vascular
laparoscópica, y esto nos ha permitido planear procedimientos más complejos,
como reparar un aneurisma de la arteria renal.
No existe duda que la
cirugía laparoscópica constituye una opción terapéutica que disminuye los
requerimientos analgésicos del paciente, el tiempo de hospitalización y
convalecencia, las necesidades de transfusión y anestesia, y el tamaño de las
incisiones.
En la actualidad
tiene indicaciones y contraindicaciones precisas, sin embargo los límites están
dados principalmente por la experiencia de los grupos de trabajo.
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Dr. Octavio Castillo
E-mail:
octaviocastillo@vtr.net