ORIGINAL
Análisis estadístico de la
influencia del virus del papiloma humano en el desarrollo del carcinoma vesical
Jiménez Pacheco A, Martínez Torres JL, Pareja Vilchez M, Arrabal Martín
M, Valle Díaz de la Guardia F, López León V, Zuluaga Gómez A.
Servicio de Urología. Hospital Universitario
San Cecilio. Granada.
Actas Urol Esp. 2007;31(5):469-476
|
RESUMEN |
|
ANÁLISIS ESTADÍSTICO DE LA INFLUENCIA DEL VIRUS
DEL PAPILOMA HUMANO EN EL DESARROLLO DEL CARCINOMA VESICAL |
|
Introducción: El carcinoma de vejiga es una
enfermedad importante por su morbi-mortalidad y su multifactorialidad.
Actualmente, entre los posibles agentes etiológicos que se han señalado, se
encuentra la infección por el virus del papiloma humano (VPH). El objetivo
del estudio es analizar, mediante la realización de un meta-análisis, la
relación existente entre el cáncer vesical y la infección por el virus del
papiloma humano. |
|
Material y métodos: Realizamos una búsqueda en la
base de datos electrónica MEDLINE de los artículos publicados hasta septiembre
del 2004 que relacionan la infección del VPH con los tumores vesicales. De
los 414 artículos listados, seleccionamos 38 artículos. |
|
Resultados: Los artículos se clasificaron en dos
grupos, según empleen o no métodos basados en la detección del ADN. En los
artículos basados en la detección del ADN, resultó que la proporción global
de los casos que tuvieron contacto con el virus, a través de la detección del
genoma fue del 19,4% (IC 95%: 0,160-0,228). Del total de estudios basados en
la detección del ADN se seleccionaron 8, por mostrar un grupo control
definido, en los cuales, se investigó la OR.
Si combinamos las ORs, obtenemos
una OR estimada de 3,2 (IC al 95%
de 1,19 a 8,60) y una p=0,02. |
|
Conclusiones: La mayor parte de estos estudios
pusieron de manifiesto la relación planteada al inicio del estudio. Aunque la
mayoría carecían de un grupo control definido, es posible analizar el valor
de la Odds ratio global debido al
comportamiento homogéneo de los estudios con casos y controles bien
definidos. Esto demostró una asociación entre VPH y el cáncer de la vejiga. |
|
Palabras clave: Carcinoma vesical. Papilomavirus. Reacción en cadena
de la polimerasa (PCR). |
Abreviaturas: H: Hibridación. CCT: Carcinoma de células
transicionales. CCS: Carcinoma de células escamosas. SB-H: Southern blot
Hibridación. Ac: Anticuerpos.
El carcinoma de vejiga es una enfermedad importante por su
morbi-mortalidad y su multifactorialidad. Más del 90% de las neoplasias
vesicales corresponden a carcinomas de células transicionales (CCT), y dentro
de este tipo, el patrón papilar superficial representa el 75%. Le siguen en
frecuencia el carcinoma de células escamosas (CCS) (5%) y Adenocarcinoma
(0,5%-2%)1.
Algunos estudios señalan que la infección crónica del tracto urinario,
se asocia con el desarrollo del carcinoma vesical, en especial con el CCS,
siendo el Schistosoma haemotobium, el
agente infeccioso que más frecuentemente se ha relacionado con este tipo
celular2.
Actualmente, entre los posibles agentes etiológicos que se han
señalado está la infección por VPH. La posible asociación entre el VPH y el
carcinoma vesical no se ha estudiado de forma importante y sistemática, ya que
sólo existen algunos estudios que la analizan de manera parcial. Esta posible
relación se basa en el tropismo epitelial del VPH y la proximidad anatómica de
la vejiga con la mucosa que recubre el tracto urogenital1.
La relación entre VPH y los tumores de cérvix se ha estudiado ampliamente (en
algunas series, el ADN del VPH se detectó en torno al 95% de estos tumores)3, aunque no se dispone aún de protocolos definitivos de
actuación en casos de infección y lesiones histológicamente poco agresivas.
La prevalencia del VPH en sujetos con neoplasias de vejiga, en
estudios previos, oscila entre el 0% y 100%. Dado este amplio espectro nos
encontramos con trabajos que encuentran una estrecha asociación entre el VPH y
CCT4-6, mientras que en otros,
dicha asociación es mínima o nula7,8.
Con la literatura publicada hasta septiembre del 2004 nos proponemos a
desarrollar un estudio analítico para filtrar, analizar y reevaluar la información
existente hasta la actualidad.
MATERIAL Y
MÉTODOS
Realizamos una búsqueda en la base de datos electrónica MEDLINE de los
artículos publicados hasta septiembre del 2004 que relacionan la infección del virus del papiloma humano con los
tumores vesicales. Para ello establecimos una búsqueda abierta con los términos
“Bladder tumour” and “virus”. Generalizando de esta forma, conseguimos
minimizar posibles errores asociados al primer cribado. De los 414 artículos listados, decidimos desechar: los que no estudian
dicha asociación, los que carecían de “abstract” y habían sido publicados en
idiomas de difícil traducción, así como los casos clínicos.
Una vez finalizada la búsqueda, se revisa la bibliografía de cada uno
de los artículos. Así mismo, de cada nuevo artículo repetimos el protocolo de
búsqueda de referencias. De entre todos los artículos, finalmente seleccionamos
38 artículos, publicados en español, inglés y francés, que relacionaban el
tumor de vejiga con la infección del virus
del papiloma humano.
La revisión sistemática constó básicamente de dos componentes: uno
cualitativo, donde se hizo una descripción epidemiológica de los trabajos,
actuando los estudios individuales como los sujetos de la investigación; y un
componente cuantitativo, el meta-análisis, que se refiere a la agrupación
estadística de los resultados, obteniéndose un estimador de efecto único, que
combina los efectos observados en los diferentes estudios individuales. Sin
duda este último componente, que se refiere puramente a la técnica estadística,
es el que refleja de una manera más directa el efecto de una determinada
intervención.
Se empleó como estimador de los efectos combinados la OR (IC a 95%) y como método de
combinación el de Der Simonien y Laird9.
La heterogeneidad entre estudios se midió mediante el test de
Mantel-Haenszel (Qexp).
No existió relación entre la exposición a VPH y la presencia de
carcinoma de vejiga cuando el intervalo de confianza obtenido contenía la
unidad10.
RESULTADOS
Los artículos seleccionados se han organizado en dos grandes grupos,
según empleen o no métodos basados en la detección de ADN. Destacamos el escaso
número de estudios que emplearon un grupo control definido. Las regiones
amplificadas fueron diferentes así como los genotipos detectados, siendo el
genotipo 16 y 18 los que más frecuentemente fueron detectados.
Estudios
basados en la detección del DNA
En la Tabla 1 se muestra el nombre de los 36 autores, número de casos
y controles empleados en cada estudio, muestra utilizada (fundamentalmente
CCT), metodología empleada para la detección del ADN y resultados obtenidos.
Tabla 1
Estudio basados en la detección de ADN
|
Referencias |
Número |
Tejido |
Número |
Técnica |
Genotipos |
|
bibliográficas |
casos |
casos |
controles |
|
estudiados |
|
|
|
|
|
|
(región) |
|
Agliano et al. 19946 |
46 |
CCT |
10 (vejiga |
PCR |
|
|
|
|
|
normal) |
selectiva
+ |
16
y 18 (E6) |
|
|
|
|
|
dot-blot |
|
|
|
|
|
|
hibridación |
|
|
|
|
|
|
(H) |
|
|
Anwar et al. 19925 |
48 |
46 CCT, 2 (CCS) |
21 (vejiga |
PCR dot- |
|
|
|
|
|
normal) |
blot
H. + SB-B |
6,
11, 16, 18 y |
|
|
|
|
|
(Southern |
33
(E6) |
|
|
|
|
|
blot |
|
|
|
|
|
|
hibridación) |
|
|
Aynaud et al. 199822 |
57 |
57 CCT |
1 (condiloma |
SB-H.; PCR |
6, 11, 16, 18, 31, |
|
|
|
|
vesical) |
+
dot-blot H. |
33,
35, 39 y 42 |
|
|
|
|
|
|
(L1,
E1, E2, E6) |
|
Boucher et al. 199623 |
55 |
54 CCT y 1 CCS |
0 |
dot-Blot H. |
6, 11 y 16 (no |
|
|
|
|
|
P32 |
indicado) |
|
Bryant et al. 199113 |
92 |
66 CCT profundo, |
8 (3 displasias |
H. in-situ |
6b, 11, 16 y 18 |
|
|
|
10
CCT |
5
T. benignos) |
|
(no
indicado) |
|
|
|
superficial, |
|
|
|
|
|
|
2
CCT p/s, 3 CCS, 4 |
|
|
|
|
|
|
Adenocarcinomas, |
|
|
|
|
|
|
7
carcinomas |
|
|
|
|
|
|
indiferenciados. |
|
|
|
|
Cooper et al. 199724 |
25 |
CCS |
0 |
H. in-situ + |
6, 11, 16, 18, 31 |
|
|
|
|
|
PCR |
y
33 (E6) |
|
Chan et al. 199714 |
20 |
CCT |
10 (Papiloma |
PCR |
6, 11, 16, 18, 31 |
|
|
|
|
invertido) |
selectiva
+ |
y
33 (E6) |
|
|
|
|
|
dot-blot
H. |
|
|
Chang et al. 199425 |
108 |
CCT |
0 |
PCR + SB-H. |
6, 11, 16, 18, 31, |
|
|
|
|
|
|
33,
35, 39, 40, |
|
|
|
|
|
|
45,
51 y 59 (L1) |
|
Chetsanga et al. 199226 |
44 |
CCT |
0 |
PCR + |
Genérico (L1) |
|
|
|
|
|
dot-blot
H. |
|
|
Furihata et al. 199327 |
90 |
CCT |
0 |
H. in-situ |
16, 18 y 33 (no |
|
|
|
|
|
|
indicado) |
|
De Gaetani et al. 199928 |
43 |
CCT |
0 |
H. in-situ |
6/11, 16/18, |
|
|
|
|
|
|
31/33/35
(no |
|
|
|
|
|
|
indicado) |
|
Gazzaniga et al. 199815 |
35 |
CCT |
10 (vejiga |
PCR + dot- |
16 y 18 (no |
|
|
|
|
normal) |
blot
H. |
indicado) |
|
Gopalkrishna et al. 199529 |
10 |
CCT |
0 |
H. in-situ + |
16 (región |
|
|
|
|
|
PCR |
reuladora |
|
|
|
|
|
|
upstream) |
|
Tekin et al. 199916 |
42 |
CCT |
10 (vejiga |
PCR |
16 y 18 (L1) |
|
|
|
|
normal) |
selectiva |
|
|
Khaled et al. 20034 |
99 |
No indicado |
0 |
PCR general; |
6, 11, 16, 18 y |
|
|
|
|
|
PCR
tipo |
33
(L1) |
|
|
|
|
|
específica |
|
|
Khaled et al. 200130 |
50 |
23 CCS, 22 CCT, 3 |
0 |
H. in-situ |
16/18 (no |
|
|
|
adenocarcinomas, |
|
|
indicado) |
|
|
|
7
carcinomas |
|
|
|
|
|
|
indiferenciados. |
|
|
|
|
Kamel et al. 199531 |
47 |
40 CCT, 7 CCS |
0 |
H. in-situ |
6, 11, 16, 18, 31 |
|
|
|
|
|
|
y
33 |
|
|
|
|
|
|
(no
indicado) |
|
Kitamura et al. 198832 |
10 |
9 CCT, 1 |
3 (cistitis) |
PCR + |
16 (no indicado) |
|
|
|
adenocarcinoma |
|
dot-blot
H. |
|
|
Knowles et al 199218 |
120 |
100 CCT, 6 |
0 |
PCR + SB-H. |
5, 8, 11, 16, 18 y |
|
|
|
carcinomas
in situ, 2 |
|
|
33
(E1, L1) |
|
|
|
adenocarcinomas,
1 CCS, |
|
|
|
|
|
|
11
carcinomas |
|
|
|
|
|
|
indiferenciados |
|
|
|
|
López- Beltrán et al. 199620 |
76 |
CCT |
0 |
H. in-situ |
6/11, 16/18 y |
|
|
|
|
|
|
31/33/35 |
|
|
|
|
|
|
(no
indicado) |
|
López-Beltrán et al. 199633 |
76 |
CCT |
0 |
PCR + SB-H. |
6, 11, 16 y 18 |
|
|
|
|
|
|
(L1,
E5, E6) |
|
López-Beltrán et al. 199534 |
76 |
CCT |
0 |
PCR + h. in-situ |
6/11, 16/18 y |
|
|
|
|
|
|
31/33/35 |
|
|
|
|
|
|
(L1,
E5, E6) |
|
Lu et al. 19977 |
31 |
22 CCT, 4 |
41 (32 vejiga |
H. in-situ |
16 y 18 (no |
|
|
|
adenocarcinomas, |
normal |
|
indicado) |
|
|
|
5
CCS |
9
cistitis |
|
|
|
|
|
|
crónicas) |
|
|
|
Ludwing et al. 199617 |
23 |
21 CCT, 1 |
0 |
PCR |
6b, 11, 16 y 18 |
|
|
|
adenocarcinomas, |
|
PCR |
(L1) |
|
|
|
1
CCS |
|
|
|
|
Maloney et al. 199435 |
42 |
22 CCS, 20 CCT |
0 |
PCR |
6b, 11, 13, 16, |
|
|
|
|
|
selectiva |
18,
31, 32, 33, |
|
|
|
|
|
|
35,
45 y 51 (L1, |
|
|
|
|
|
|
E6) |
|
Mvula et al. 199636 |
36 |
34 CCT, 2 CCS |
2 |
PCR |
6, 11, 16, 18, 31, |
|
|
|
|
|
selectiva |
33,
42, 52 y 58 |
|
|
|
|
|
|
(L1,
E7) |
|
Noel et al. 199437 |
2 |
CCT |
2 (vejiga |
PCR |
6b, 11, 16 y 18 |
|
|
|
|
normal) |
selectiva |
(E7) |
|
Oft et al. 199311 |
1 |
1 CCS |
0 |
PCR |
|
|
|
|
|
|
diferencial; |
|
|
|
|
|
|
H.
in situ P32 |
6
(L1, E6) |
|
|
|
|
|
ARNm
de |
|
|
|
|
|
|
región
E7 |
|
|
Olsen et al. 199538 |
1 |
CCT |
0 |
PCR +H. in-situ |
6/11, 16, 18 y 31 |
|
|
|
|
|
|
(CP-Is,
CP-G) |
|
Saltzstein et al. 199339 |
33 |
CCT |
2 (1 displasia, |
PCR + SB-H. |
6, 11, 16, 18, 31 |
|
|
|
|
1
tej. |
|
y
33 (L1, E1) |
|
Shibutani et al. 199240 |
21 |
20 CCT, 1 CCS. |
0 |
SB-H. |
6/11, 16/18, |
|
|
|
|
|
|
31/33
(L1) |
|
Simoneau et al. 199941 |
187 |
CCT |
0 |
PCR + SB-H |
6, 11, 16, 18 y |
|
|
|
|
|
or
dot-blot H. |
33
(L1) |
|
Singlair et al. 199312 |
14 |
13 CCT, |
0 |
PCR |
6, 11 y 16 (L1) |
|
|
|
1
carcinoma de |
|
selectiva |
|
|
|
|
células
claras |
|
|
|
|
Sur et al. 200142 |
64 |
CCT |
0 |
PCR +H. in-situ |
6, 11, 16, 18, 31 |
|
|
|
|
|
|
y
33 (L1) |
|
Westenend et |
16 |
CCS |
0 |
H. in-situ |
6/11, 16/18 y |
|
al. 20018 |
|
|
|
|
31/33/51 |
|
|
|
|
|
|
(no
indicado) |
|
Wilczynski et al. 199343 |
22 |
CCS |
0 |
PCR + SB-H. |
6, 11, 16 y 18 |
|
|
|
|
|
|
(L1, E7) |
En el estudio de Oft y cols11, se
investiga la presencia de ARNm en tumores con ADN del VPH y en el Singlair y
cols12, se comparan modificaciones metodológicas
para detectar el ADN. En base a esto no se han utilizado para el análisis
estadístico posterior.
En la mayoría de los casos se usó la PCR, aunque solo en 10 (27,7%)
emplean controles internos de extracción del ADN y amplificación genética y
solamente 7 (19,44%) utilizaron biopsias de tejido congelado. De su estudio
resultó que la proporción global de los casos que tuvieron contacto con el
virus, a través de la detección del genoma fue del 19,4% (IC 95%: 0,160-0,228).
Además el valor de Qexp (Qexp: 621,04, 33 gl, p<0,001) informa de una
importante dispersión de los resultados obtenidos entre los estudios.
Cuando se aplica este mismo análisis separando los estudios que
emplean la prueba de PCR (26) resulta que, la proporción global de los casos
que tuvieron contacto con el virus fue del 18,9% (IC 95%: 0,152-0,227). Además
el valor de Qexp (Qexp: 440,04, 23 gl, p<0,001) informa de una importante
dispersión de los resultados obtenidos.
De la misma forma, en los 10 estudios en los que no emplean la PCR, la
proporción global de los casos que tuvieron contacto con el virus fue del 21,5%
(IC 95%: 0,119-0,310). El valor de Qexp (Qexp: 161,27, 9 gl, p<0,001)
informa de una importante dispersión de los resultados obtenidos. En estos
estudios, la prevalencia del VPH en sujetos con tumor de vejiga oscila entre el
0 y 100%.
Del total de estudios basados en la detección del ADN (mediante PCR u
otra técnica) se seleccionaron 8 (en 7 utilizan la PCR y tan solo en 1 la
Hibridación in situ) por mostrar un grupo control definido, y en los cuales se
investigó la OR5,6,13-18. El valor de
Qexp (Qexp: 14,49, 7 gl, p: 0,1517) informa de una escasa dispersión de los
resultados obtenidos. Si combinamos las ORs,
empleando el método de Der Simonien y Laird9,
obtenemos un valor de OR estimada de
3,2 (IC al 95% de 1,19 a 8,60) y una p=0,02. Esto indica que existe una clara
asociación entre la exposición al virus determinada mediante la detección del
ADN y el cáncer vesical (Tabla 2).
Tabla 2
Estudios basados en la detección de ADN
|
Autores |
OR |
IC 95% |
Z |
P |
|
Agliano
et al. 19946 |
20,00 |
1,10-> |
2,
03 |
0,04279 |
|
Anwar et
al.. 19925 |
8,67 |
2,71
a 27,68 |
3,
64 |
0,00027 |
|
Bryant et
al. 199113 |
2,40 |
0,13
a 44,54 |
0,59 |
0,55689 |
|
Chan et
al. 199714 |
0,80 |
0,16
a 4,8 |
0,27 |
0,789438 |
|
Gazzaniga
et al. 199815 |
16,84 |
0,91-> |
1,90 |
0,05778 |
|
Tekin et
al. 199916 |
1,00 |
0,04
a 23,94 |
0,00 |
1,00000 |
|
Knowles
et al. 199218 |
0,03 |
0,00
a 1,48 |
1,77 |
0,07666 |
|
Ludwing
et al. 199617 |
4,47 |
1,00
a 20,02 |
1,96 |
0,05027 |
|
Odds
ratio global
|
|
|
|
|
|
(DerSimonien- Laird, 1986) |
3,20 |
1,19 a 8,60 |
2,30 |
0,02141 |
|
Heterogeneidad Q: 14,49 |
|
|
|
|
|
p= 0,15171, gl 7. |
|
|
|
|
Estudios
no basados en la detección del DNA
En la Tabla 3, se muestra el nombre de los 4 autores, número de casos
y controles empleados en cada estudio, muestra utilizada, metodología empleada
para la detección del VPH. De estos estudios, 3 (75%) investigan el antígeno
capsídico del virus19-21 y 1
determina los anticuerpos (Ac) en suero17. De su
estudio resultó que la proporción global de los casos que tuvieron contacto con
el virus, a través de la detección del antígeno o los anticuerpos, fue del
22,2% (IC 95%: 0,114-0,330). Además el valor de Qexp (Qexp:6,87, 3 gl, p:0,076)
informa de una importante dispersión de los resultados obtenidos entre los
estudios.
Tabla 3
Estudios no basados en la detección del ADN
|
Referencias |
Número |
Tejido |
Número |
Técnica |
Antígeno |
|
bibliográficas |
casos |
casos |
controles |
|
|
|
Bryant et al. 198719 |
50 |
16 CCS, |
0 |
Inmunoperoxidasa |
Cápside |
|
|
|
2
CCT |
|
Ac
BPV-1 |
|
|
|
|
superficial,
32 |
|
|
|
|
|
|
CCT
profundo |
|
|
|
|
López-Beltrán et al. 199620 |
76 |
CCT |
0 |
Inmunoperoxidasa |
Cápside |
|
Ludwing et al. 199617 |
23 |
21 CCT, 1 |
41 (32 vejiga |
Western Blot para |
6 b (l1-L2), |
|
|
|
adenocarcinoma |
normal,
9 |
buscar
Ac |
16
(L2-E4-E7) y |
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|
|
1
CCS |
cistitis
crónica |
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18
(L2-E7) |
|
Roussel et al. 199121 |
6 |
CCT |
0 |
Inmunoperoxidasa |
Cápside |
DISCUSIÓN
Hasta la fecha, se han caracterizado más de 100 genomas completos del
VPH, de los que sólo algunos, integran su ADN en el genoma de la célula huésped.
Precisamente, basándose en sus propiedades de integración y en su diferente
tendencia a asociarse con procesos benignos o carcinomas invasores, los VPH se
han clasificado en tipos de “bajo riesgo” (6 y 11) y en tipos de “alto riesgo”
(16 y 18)3.
El carcinoma vesical, en sus distintos tipos histológicos, es una
entidad clínica de la cual se desconocen ciertos aspectos como: 1) si existe un
factor genético que determine su predisposición (aunque hay implicados varios
oncogenes), 2) cual es el principal factor de riesgo implicado en su génesis,
lo cual nos impide ejercer una campaña de prevención eficaz. En nuestro
estudio, nos hemos propuesto conocer algo más acerca del posible factor
ambiental que actuaría como cofactor en el desarrollo de la enfermedad, por lo
que decidimos estudiar el virus del papiloma humano, el cual ha sido mencionado
en la bibliografía como posible agente etiológico. Elegimos el meta-análisis
como herramienta estadística debido a su enorme versatilidad, su capacidad de
aprovechamiento de la información y la facilidad en su interpretación. Los
resultados obtenidos resultan esperanzadores ya que de los ocho estudios
seleccionados, del total de basados en la detección del ADN, se obtuvo una OR conjunta de 3,2, lo cual nos permite
concluir que existe una clara asociación entre la exposición al virus y la
presencia de carcinoma vesical similar a la encontrada por otro meta-análisis44. Para la interpretación de los resultados del
meta-análisis hemos de tener en cuenta, sobre todo la significación estadística
del análisis o intervalo de confianza de cada artículo del grupo estudiado, así
como la odds ratio. De esta forma,
consideramos que no existen diferencias significativas entre enfermedad y
agente en un tipo de muestra concreto siempre que el intervalo de confianza, al
95%, arroje un resultado que contenga la unidad. Por tanto, un intervalo por
encima o por debajo de este valor indicará una posible relación entre ambas
variables. El valor de las Qexp obtenidas del análisis de los estudios tanto no
basados en el ADN como basados en el ADN, y dentro de ellos aquellos que
utilizaron la PCR como método para la detección del genoma del virus como de
los que utilizaron otro método diferente a la PCR, nos informa de una
importante dispersión de los datos obtenidos, lo cual nos obligó a centrarnos
solo en ocho artículos, los cuales contaban con un grupo control definido y una
escasa dispersión de los resultados, para obtener una OR global que nos permitiera llegar a la conclusión expuesta
anteriormente. En algunos casos, el nivel de significancia y el peso no
concuerdan entre si. Esto es debido a que no existe, como ya hemos comentado,
homogeneidad entre los parámetros analizados en todos los artículos, ya que
cada autor utiliza un número distinto de casos y controles (y la mayoría
ninguno). Esta situación es contemplada por el meta-análisis y no influye en el
cálculo de los resultados sino que es meramente informadora.
CONCLUSIONES
Hasta septiembre del 2004 solo 36 estudios habían analizado la
relación entre VPH y el cáncer de la vejiga. La metodología empleada fue
diferente, con un predominio de los estudios que utilizan la PCR. La mayor
parte de estos estudios pusieron de manifiesto la relación planteada al inicio
del estudio VPH. Aunque la mayor parte carecieron de un grupo control definido,
es posible analizar el valor de la Odds
ratio global debido al comportamiento homogéneo de los estudios con casos y
controles bien definidos. Esto demostró una asociación entre VPH y el cáncer de
la vejiga. Dicho hallazgo, depende del método empleado; por tanto para obtener
una conclusión definitiva falta en la literatura analizada un estudio con
suficiente número de casos y muestras, comparativo frente a controles y que
utilice la combinación de varias técnicas microbiológicas en un mismo sujeto y
muestra.
Otro aspecto a tener en cuenta es que un número importante de
artículos no hacen referencia al grado histológico ni estadio tumoral
(clasificación TNM), por lo que no se pueden establecer conclusiones sobre si
el VPH influye en el grado o estadio tumoral, lo cual, invita a seguir
investigando la relación entre el virus y este tumor a través de estudios
patogénicos de la enfermedad.
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Correspondencia autor: Dr. A. Jiménez Pacheco
Servicio de Urología. Hospital Universitario San Cecilio.
Avda. del Doctor Olóriz, 16. 18012 Granada
Tel.: 958 023 084
E-mail autor: anjipa29@hotmail.com
Información del artículo: Original - Cáncer vesical
Trabajo recibido: noviembre 2006
Trabajo aceptado: diciembre 2006